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Urbaneja lamenta que nadie advierta al Gobierno del error de destruir EFE

Asegura que se trata de una agencia "más importante e influyente" que France Press, aunque trabaja con un presupuesto que "no alcanza la mitad del francés".

INVERTIA / EFE

El ex presidente de la Federación de Asociaciones de la Prensa (FAPE), Fernando González Urbaneja, lamenta que nadie advierta al Gobierno del error que supondría destruir la Agencia EFE, que, a su juicio, es uno de los activos y oportunidades de la marca España. El también expresidente de la Asociación de la Prensa de Madrid (APM) dice en un artículo titulado «Como destruir EFE sin enterarse», publicado en Republica.com, que el recorte en la subvención a EFE es un «error grave, error político y estratégico. Y me llama la atención que nadie levante la mano y lo advierta».

Urbaneja, decano de la Facultad de Comunicación de la Universidad Antonio de Nebrija, señala que a las multinacionales españpolas les debería de interesar que EFE funcione bien, «que disponga de recursos y que haga su trabajo. Las oficinas de la agencia en Londres y Nueva York, en Bruselas y en Sao Paulo son valores que no se pueden perder o empequeñecer», opina Urbaneja. Agrega que el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, tiene razón cuando dice que los contratos de las estrellas de la televisión pública son innecesarios, excesivos, «pero no ocurre lo mismo en EFE, que necesita un buen proyecto, ambicioso, de Estado, exigente y el presupuesto adecuado para ello».

El periodista también dice que «están matando a EFE y, probablemente, no lo saben, nadie les ha advertido de las consecuencias de semejante error» y asegura que le «llama la atención» que los demás medios de comunicación «no reparen en el caso. También les concierne». Explica que en EFE se ha hecho «un buen trabajo desde hace décadas» y que en «términos generales», el millar de periodistas que han trabajado o trabajan desde la agencia para poner a disposición de los medios de medio mundo información fiable y de interés, «hacen un buen trabajo que conviene preservar y que puede fracasar si se consuman los recortes presupuestarios previstos».

Asegura, en este sentido, que se trata de una agencia «más importante e influyente» que France Press, aunque trabaja con un presupuesto que «no alcanza la mitad del francés». Relata que los medios privados pagan «poco» por el hilo de EFE y que la mayoría considera que es un servicio subvencionado y advierte que cuando se queden sin él, «lo lamentarán». «El Estado, que debería ser el primer interesado en que EFE funcione bien y en preservar su reputación (sin ser larga mano de la propaganda del gobierno), no es consciente del instrumento que es una agencia como EFE, con una buena gestión», indica González Urbaneja. El Gobierno, añade, aplica la «tijera de los recortes con carácter general y sin parar en barras».

Urbaneja apunta que se ultiman estos días Expedientes de Regulación de Empleo (ERE) que van a acabar con varios centenares de empleos de periodistas y de otros trabajadores de la industria y «sólo el disparatado ERE de RTVE del 2006 (ejemplo de una gestión cara y torpe) tuvo un efecto cuantitativo semejante a lo que viene en pocos días». En este sentido, indica que entre todas estas «desgracias» una de las que «más me llama la atención, por equivocada e irresponsable», es la que se prepara para la agencia EFE. Así, cree que la agencia es un activo que «sufre abandono desde hace demasiados años» y que ha pasado ya por varios ERE, algunos de ellos desautorizados por los tribunales «aunque demasiado tarde para que tuviera remedio el desafuero».

«El que viene ahora es de mayor cuantía y va a dejar a la agencia en los huesos, con serias dificultades para hacer su trabajo, que es valioso para los ciudadanos y también para España», apunta.

Por otro lado, González Urbaneja hace un análisis del estado actual de la profesión periodística y cree que el panorama «no puede ser más deplorable». Entre las causas principales del «desastre» hay varias pero «no todas son externas, sobrevenidas». Sin embargo, cree, que existen fortalezas y oportunidades para gestionar eficazmente en la crisis y que donde no hay oportunidades es allí «donde la gestión brilla por su ausencia. Los mayores errores son internos, fracasos de gestión, de incompetentes que siguen tomando decisiones».

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