En una extensa entrevista publicada en el diario Abc y firmada por el periodista Alfonso Armada, el veterano reportero del New Yorker, Jon Lee Anderson, autor de varios libros, habla sobre sus experiencias como periodista en África, donde ha realizado innumerables reportajes, y sobre cómo ve el periodismo actual.
Para Anderson, los periodistas están afectados por lo que él denomina el “síndrome de la Casa Blanca”, un síndrome que se crea “alrededor de todos los centros de poder” y que consiste en que los profesionales que cubren el poder “tienden a atomizarse y a convertirse en cortesanos de ese poder”. Esto les lleva en muchas ocasiones a no realizar “preguntas incómodas” en rueda de prensa, por temor a salir de ese círculo y perder una posición de privilegio para conseguir entrevistas o beneficiarse de filtraciones.
Anderson, que se encuentra presentando en España su último libro La herencia colonial y otras maldiciones, una obra que reúne todos sus crónicas realizadas en África, cree que “el periodista no debe abandonar su condición humana jamás”, especialmente en el continente africano donde “va a encontrarse con situaciones en las que hay personas muriéndose delante de sus ojos, por una matanza o por falta de comida, y va a sentirse retado, desafiado en todos los sentidos”, asegura.
En la entrevista, Anderson habla también sobre Wikileaks y Julian Assange, un tema en el que culpa a los medios de en primer lugar recibirlo “con interés”, para después darle la “espalda”, siendo ésta una actitud que le parece “poco honesta”.
En cualquier caso, Anderson también señala algunos “errores por parte de Wikileaks”. Por ejemplo, cree que “hay un límite” en lo que se debe y no se debe contar y tiene dudas sobre si Assange y Wikileaks “lo han sobrepasado”.
“Nunca me quedó claro si lo que hacía Wikileaks era periodismo, aunque creo que no. Yo creo que hay un debate válido en torno a eso y tiene que seguir. Se ha vuelto muy turbio y gira alrededor de su personalidad, y no creo que sea saludable”, afirma.