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"Se pagará por los periódicos en la Red pero lo importante serán los contenidos"

Esteban López-Escobar, catedrático emérito en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra,afirma que "en el periodismo hay exageraciones por partidismos muy radicales".

ENRIQUE CONDE / NOTICIAS DE NAVARRA

Esteban López-Escobar, maestro de comunicadores en la Universidad de Navarra, también la marca (ahora @elefcom en twitter), su mensaje, es a sus 70 años uno de los grandes investigadores y teóricos de la opinión pública del mundo. Ayer recibió un tributo a su altura. Antes, en esta entrevista a salto de mata, entre que contestaba el teléfono a Pedro J. Ramírez, le indicaba a su hermano Juan adónde tenía que dirigirse con el coche, saludaba a los presentes que quisieron acompañarle y caminaba de la Facultad de Comunicación al Edificio Central, en medio de ese trajín y esa caminata, conservó la lucidez suficiente para aportar luz sobre lo que pueda venir. Seguro que el periodismo que se avecina ya le pasó antes por su cabeza.

Esteban López-Escobar

Un profesor de periodistas que se jubila. A partir de ahora, ¿podrán decir muchos periodistas lo mismo, que se jubilan ejerciendo como tales?

Hay periodistas que están dejando el periodismo forzados. O mejor dicho están dejando las empresas más o menos tradicionales que están afrontando muchas dificultades. Eso es una consecuencia que podríamos situar en tres causas: una crisis económica que no deja nada sano; una crisis empresarial consecuencia de la anterior, ya que el periodismo tiene su propia crisis mas aquella relacionada con la falta de publicidad que está migrando a otros sitios más baratos y manejables; y la propia crisis tecnológica. Los medios tradicionales centrífugos de información tienen una competencia tremenda.

¿Terminarán siendo periodismo esos sitios más manejables?

Acabarán siéndolo porque el periodismo está ahí. Lo que ocurre es que eso es una jungla que en un cierto sentido recuerda un poco al comienzo del periodismo, cuando los periódicos eran muchos, cada uno representaba una idea, un objetivo, un propósito, lo que se quiera, y solo después empiezan a concentrarse y a convertirse en empresas y, en algunos casos, en grandes empresas. De esta forma, fue muy difícil en esa etapa histórica entrar en ese mundo porque uno no tenía recursos para crear una institución competidora. Ahora, por una parte, las viejas instituciones están explorando su desarrollo en la red, y la red está provocando una competencia inesperada.

¿Cuál es la receta para sobrevivir?

Hay que pensar más en un periodismo de información y destinado a la convivencia que en un periodismo destinado al lucro. Quiero decir que la preocupación por ganar dinero y tratar a los medios de comunicación simplemente como un negocio, creo que no es bueno. Si algo nos puede enseñar la crisis actual es un mayor sentido de la solidaridad. No es fácil. Hay muchas pugnas, pero el ser humano es solidario. La gente que va a liderar proyectos informativos dentro de 15 años no tiene todavía ese proyecto, ni ha nacido. Pero estamos en un proceso de aceleración. Las empresas que quieran mantener un modelo o negocio estable de comunicación han de pensar que eso ya no es tan fácil. Como casi todas las cosas que surgen, hay en ellas una cierta ambivalencia. Lo bueno puede ser las dificultades que traen consigo. Pongo como ejemplo cuando vamos a una gran librería: lo que hacemos es picotear, ver novedades, tomar el lomo de un libro, pasar por el rincón de revistas… Ahora, todo eso lo tienes en la Red. Es un muestrario abierto, un escaparate.

Pero con un negocio nuevo y explotado solo en la Red, ¿no se pasaría hambre?

Se empieza a pasar mucho hambre en los viejos medios. Están los ERE, como el de El País, que se habían acomodado a una situación de rentabilidad y éxito. ¿La gente pagará o no pagará? Esto (señala la pantalla de su smartphone) es un instrumento que favorece una mentalidad en la que también entra la obligación de pagar. Con este móvil no pirateo programas, los bajo y los pago. Pero eso son cosas periféricas. Al final lo importante son los contenidos.

Y los periodistas que los hagan.

Periodistas que hagan una información relevante, no que hagan una distracción que sirva para la publicidad. Todo el mundo estamos compitiendo por el tiempo de los demás. Esos demás buscan algo y buscan orientación, no un machaqueo propagandístico, o autocalentarse en unas ideas que les oponen a los otros.

¿Y esa contrarreloj por la inmediatez a la hora de dar las noticias resta algo de credibilidad al sector?

El tema de la credibilidad es complejo. Una de las cosas que me llamaron la atención cuando hablaba con directivos de periódicos norteamericanos es que tenían que ser mucho más cuidadosos con la información. Coincidió mi estancia con la historia de Jayson Blair, un joven periodista de raza negra que en todos sus reportajes metía cosas inventadas, ni siquiera iba a los sitios. El público protestaba una y otra vez y el gran periódico neoyorkino (New York Times) no hacía ni caso de ello hasta que hubo una ebullición en la red. Y efectivamente, Blair inventaba partes de sus historias. Ahora, al menos, tienes esa capacidad de respuesta y además, tanto en los periódicos como en webs nuevas tienes posibilidad de contrastar. Yo suelo seguir las elecciones norteamericanas en la prensa israelí, afgana…

Cada año se matriculan solo en esta universidad unos 300 estudiantes en la Facultad de Comunicación. Solo España suma más de 8.000 despidos de periodistas desde 2008. ¿Cómo se les dice a esos alumnos que esta profesión tiene futuro?

No solo son ellos, es mucha gente la que está teniendo problemas ahora. Hay una es
pecie de desafío tremendo a la imaginación y a la creatividad. Antes formábamos periodistas que podían trabajar en casi cualquier cosa; ahora, lo que se está haciendo es formar muchos expertos en distintos ámbitos que estén relacionados con el periodismo. Ahora mismo hay líneas de especialización muy variadas que atienden a trabajos nuevos, saldrán muchas empresas pequeñitas de las que se podrá vivir sin pensar en grandes enriquecimientos. Creo que habrá una afloración de pymes que tengan que ver con esto. No pienso que vaya a ser fácil, porque hay que adaptarse. Pero toda la sociedad tiene problemas, en particular nuestro sector, y habrá también una recuperación.

¿Qué le parece que esta semana el director general de El País, el señor Cebrián, que gana en torno a 10 millones de euros al año, presente un ERE de 138 empleados y lo justifique ante su plantilla diciendo que no pueden seguir viviendo tan bien?

En la sociedad hay que resolver una serie de injusticias que tienen que ver con esa diferencia abismal de ingresos entre unas personas y otras. En la vida económica y social hay dimensiones morales decisivas y una de ellas tiene que ver con esto, con la desigualdad tremenda que nos toleramos. Eso es muy malo. El movimiento cooperativista surgió para frenar esa mentalidad de una economía egoísta, utilitaria y en la que solo cuenta el triunfo económico.

El viernes, el presidente de la CEN, José Antonio Sarría, decía en un encuentro con periodistas que estos tenían que dar buenas noticias. A su vez, él trasladaba un mensaje de «dolor» por la situación actual. ¿Cómo encuentran los periodistas esas buenas noticias? ¿Es su labor?

En el periodismo hay exageraciones por partidismos muy radicales. Le pongo un ejemplo. La cobertura de las guerras de Irak y de Afganistán en los EEUU. A pesar de la complicidad inicial entre los medios y las fuerzas de ocupación, la cobertura de Irak se hizo acentuando constantemente los muertos, presentando fotos… Ahora, en Afganistán, donde ha habido muchas más víctimas en estos últimos cuatro años que en los siete anteriores, hay medios que no dicen ni palabra. Toda empresa informativa ha de aspirar a una objetividad, a un respeto no militante de todas las gentes. Tenemos un problema de militancia muy fuerte. Eso hay que suavizarlo y mitigarlo.

Biografía. Esteban López Escobar nació en Valencia en 1941, aunque es asturiano de adopción. Al poco de nacer, la familia, con diez hermanos, se trasladó al pequeño pueblo de Trubia, donde su padre trabajó como ingeniero en una fábrica de armamentos. Es licenciado y doctor en Derecho, licenciado en Ciencias de la Información, y diplomado en Derecho comparado por la Universidad de Estrasburgo, catedrático emérito en la Facultad de Comunicación de la UN, donde comenzó a dar clases en 1972 y en la que fue el primer director del Departamento de Comunicación Pública. Es autor de 16 libros.

Profesor jubilado y nuevo alumno, va a comenzar su segunda tesis doctoral. El profesor comenzará ahora, una vez jubilado, su segunda tesis doctoral, esta vez sobre las ideas de Charles Cooley, quien percibió la comunicación como la realidad central de la vida social. Se la dirigirá su profesor y amigo Manuel Martín Algarra.

Tuitero desde hace un mes y retuiteado por el presidente venezolano Chávez. Esteban López-Escobar (@elefcom) se estrenó en twitter hace 26 días. Su primer tuit fue éste: «McLuhan puso la semilla en 1970. @pacotto (el profesor Paco Sancho) me metió en twitter y me dio el training básico. @jlori (el profesor José Luis Orihuela) sugirió @elefcom. Y aquí estoy». Hasta ayer, López-Escobar tenía 256 seguidores. Si les interesan, entre otros, los debates de la presidencia norteamericana, es una referencia imprescindible. Hace dos días escribió: «Venezuela: Capriles avanza: 3 últimas encuestas lo dan por ganador. Según Meganálisis (6-14.IX): Chavez 58%». Precisamente el presidente de Venezuela, Hugo Chávez Frías, retuiteó su mensaje.

Discursos al maestro. El director del diario El Mundo, Pedro José Ramírez (que compartió durante su época estudiantil horas de teatro con López Escobar); la catedrática de la Universidad de Alicante, Marta Martín; el profesor del College of Communication de la Universidad de Austin (Texas), Maxwell McCombs; el catedrático de la UN, Manuel Martín Algarra; y el rector, Sánchez Tabernero, dedicaron sentidos mensajes al homenajeado. Todos insistieron en la amistad y cercanía de López-Escobar con los alumnos y en su talante divertido. Ramírez le calificó como «dandy seductor».

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