El número de periodistas que perdieron su puesto de trabajo en 2012 creció un 20% respecto al año anterior. ¿Se esperaba un dato tan demoledor?
Cuando publicamos el Informe Anual de la Profesión Periodística del año 2011 creímos que la situación no podría ser peor, pero en 2012 se ha agravado. Ha sido el año record en pérdida de puestos de trabajo. Es más, el final de 2012 y el comienzo de 2013 nos muestra que los medios de comunicación que hicieron los primeros EREs, allá por 2008, están volviendo a plantearse la posibilidad de iniciar uno nuevo. El ajuste de las plantillas de los medios en España no ha concluido; ahora llegan los de El País, Telemadrid, ABC Punto Radio, Intereconomía… La situación del sector es muy mala y va a seguir así…
Desde mediados de 2008 han desaparecido 197 medios de comunicación. ¿No se gestionaron bien o son medios que carecían de interés?
No. Yo creo que su desaparición se produce porque la crisis es de reducción de gastos y reducir personal es la forma más rápida y eficaz de hacerlo. Abunda el despido de las personas con más antigüedad porque son las que más cobran, es lógico, pero esta circunstancia no había sucedido en otras crisis. Se da la paradoja de que acabamos de dar el premio Periodista del Año de la Asociación de la Prensa a un profesional (José Yoldi) que con sus informaciones y su investigación consiguió que dimitiera el presidente del Tribunal Supremo y que, a sus 58 años, ha sido incluido en el ERE de El País. No creo que haya sido porque sus informaciones no sean rentables -ha conseguido la mejor exclusiva de El País en 2012- sino porque con 30 años de antigüedad en la empresa sería una de las nóminas más altas.
La drástica reducción de sus ingresos por ventas y por publicidad y, como consecuencia de sus plantillas, ¿deja a los medios sin la fortaleza necesaria para hacer buen periodismo?
Esta situación hace que se resienta la calidad, evidentemente. De hecho, estamos viendo, últimamente más que nunca, casos de meteduras de pata producto de la inexperiencia y de la falta de sosiego a la hora de dar las informaciones. Sin el referente de los veteranos, los jóvenes periodistas aprenderán a base de estrellarse contra la pared, por lo que la calidad y el prestigio del medio se resentirá, lógicamente. Los medios de comunicación estamos cometiendo errores informativos muy gordos que sólo se pueden achacar a la rapidez con la que se quiere hacer el producto; a la falta de gente para hacerlo y a que se está pensando en otras cosas y no en la calidad del producto. Los medios hacen el mismo producto que hace cinco años con la mitad de las personas.
El ritmo de trabajo en las redacciones empieza a ser insoportable…
Lo que no se le puede pedir a un periodista es que en cuanto termine una rueda de prensa escriba la nota para Internet corriendo y luego escriba otra sobre lo mismo para la edición impresa. ¿Qué calidad van a ofrecer si no tienen ni un minuto para analizar y profundizar sobre el contenido de lo que han escuchado? Los periodistas creemos que todo el mundo está esperando delante de la pantalla conectados a Internet para ver quién da primero una noticia cuando está comprobado que no es así. La gente entra a Internet cuando llega al trabajo, a media mañana y antes de irse, y no vuelve a la Red hasta el día siguiente. ¡Qué más le dará a la gente la rapidez con que elabores la información si, seguramente, no se lo van a leer!
Los grupos editoriales que aún sobreviven están asfixiados por su situación financiera. ¿Les repercute en su independencia informativa?
Es más difícil que en otras ocasiones. Siempre se puede pensar que la dependencia de los ingresos publicitarios de la publicidad institucional -en estos momentos prácticamente nula, obviamente-, de un banco o de una gran empresa pueden hacer que la independencia se vea mermada, pero siempre creo que eso depende del editor. La separación entre el papel del editor-empresa y del director-redacción es fundamental. Es un gran error mezclar ambas figuras. Si tiene que pensar en los contenidos la misma persona que tiene que gestionar la publicidad habrá autocensura o autocontención. Deben permanecer separados como lo han estado siempre.
En los años de crecimiento económico, grandes grupos editoriales hicieron compras, fusiones, crearon nuevos medios e, incluso, salieron a Bolsa. ¿Vivieron por encima de sus posibilidades? ¿Da el periodismo para tanto?
No, no creo que el problema fuera la expansión de los medios si no el buscar el dinero fuera del ámbito del editor. Al final se han convertido en editores personas que pueden hacer periódicos como pueden hacer lo que sea. Por un lado, hemos visto cómo empresarios, sobretodo constructores, se han hecho con medios de comunicación pequeños -radios o televisiones locales- para defender sus intereses; para cuando hubiera que cambiar un plan de ordenación urbana tener una voz que les apoyara. Estos fueron los primeros en abandonar sus proyectos nada más aparecer la crisis y llevaron a la calle a los primeros periodistas. Por otro lado, ha habido otros medios de comunicación a los que la inversión y
la expansión les ha colocado en una situación poco boyante. La situación del grupo Prisa, en este sentido, es la más delicada ya que le ha llevado a ceder el control de la empresa a unos fondos de inversión que no son editores, que no entienden la edición, y a quienes lo único que les preocupa es la cuenta de resultados. Y en el sector de los medios de comunicación lo más importante no pueden ser las cuentas de resultados. Obviamente, todo editor quiere ganar dinero y tendrá que ajustar sus cuentas, pero su mayor beneficio siempre ha sido otro: influencia, presencia, defensa de valores o ideologías… Eso ya se perdió hace mucho, no por la crisis, sino en la época de crecimiento, en la que cualquiera sacaba un medio de comunicación porque sabía que era una herramienta con la que se conseguían beneficios que nada tenían que ver con el de dar información a los ciudadanos.
Un 59% de los periodistas trabajan en medios y un 41% en gabinetes de comunicación. ¿Buscan los periodistas empresas solventes? ¿Huyen del estrés de las redacciones?
Esos datos dicen también que viven mejor los que trabajan en comunicación que los que viven del periodismo, por lo que sería lógico… pero yo creo que no. No todos los periodistas tienen que dedicarse a hacer periodismo; la comunicación también es un trabajo periodístico. La comunicación es un campo que ha asumido mucha mano de obra periodística y desde su llegada la comunicación ha ganado en credibilidad, en madurez… en muchas cosas. No creo que la comunicación sea un refugio si no un ámbito más. Surgen nuevas formas de trabajo, como el communnity manager, que no tiene por qué hacerlo un periodista pero que si lo hace un periodista puede aportar más gracias a sus conocimientos porque sabe a quién dirigirse, cómo dirigirse y qué hay que hacer para colocar en las redes sociales lo que quiere trasladar una empresa: eso es comunicación.
¿Es Internet una vía de futuro para la profesión? ¿No tiene la sensación de que las empresas editoriales están sobredimensionando estas áreas respecto a los recursos económicos que aporta?
Yo creo que no se está valorando si hay o no rendimiento económico. Creo que pasará lo mismo que ocurre con todas las cosas nuevas: habrá un boom y luego se reajustará. Obviamente, Internet tiene un impacto, pero no es el que nos pensamos. Creemos que todo está en Internet, en las redes sociales; que Twitter es Dios pero no es así. Poco a poco las cosas se pondrán en su sitio. Twitter no es periodismo; es un nuevo método de comunicación que hay que aprovechar porque se consigue colocar un mensaje de forma directa en poquísimo tiempo y a muchísima gente pero no hay que divinizarlo; no es la panacea ni creo que sea la solución.
Por primera vez desde la aparición de Internet, la inversión publicitaria en medios digitales supera a la de los medios impresos. Sin embargo, ha caído un 1,1% respecto año pasado (Internet cae un 2,3% y móviles sube un 68%). ¿La Red no da más de sí para el sector de los medios?
La Red tiene un uso limitado y, al ser gratuito e indiscriminado, pierde efectividad porque, al final, el usuario acaba buscando algo diferente, de calidad. Cuando una persona compra un periódico hace un ejercicio de significación. En Internet, las páginas visitadas, curiosamente, son las de los medios de comunicación impresos, cosa que debería analizarse y que me lleva a no entender por qué los medios impresos dan los mismos contenidos gratis en Internet y pagando en los periódicos. No hay un modelo de negocio definido. En EE UU se están haciendo experimentos, algunos de ellos con éxito, pero hay que darles tiempo. Hay quien vende bonos de artículos; en lugar de abonarse a un periódico, el lector compra un bono de 20 artículos del periódico o de un columnista. A lo mejor ese es el futuro. A lo mejor el periodismo del medio da paso al periodismo del periodista. Me produce ciertas reticencias porque, con este método, el periódico se puede convertir en una competición entre compañeros para ver quien vende más y su empeño por vender sus artículos a través de las redes sociales hace que dediquen tiempo a esta actividad en lugar de dedicarlo a mejorar la calidad y profundidad de sus textos. Yo dejaría que fuera el medio el que vendiera los textos y que el periodista se dedique a hacer lo que sabe, que es hacer periodismo.
¿Qué futuro les espera a los medios de comunicación?
La situación es muy mala y va a ser peor porque la publicidad sigue bajando y porque, con la caída se sus ventas, Internet puede empezar a sufrir un declive. Estamos viviendo una revolución incluso más importante que la Industrial. Cuando la crisis acabe y sepamos el modelo ideal para el sector, no sé en que medio ni en qué soporte, la gente tendrá más necesidad que nunca de buena información y tendrá que haber periodistas que la busquen, la digieran, la contextualicen y la expliquen. Los profesionales del periodismo van a tener un papel más importante en la sociedad del que han tenido desde el siglo XIX.