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Un periodismo global

La investigación del ICIJ supone el triunfo de un nuevo modelo de colaboración transnacional financiado por donaciones privadas - El consorcio buscó el apoyo de los medios tradicionales

MAURICIO BERNAL / EL PERIÓDICO

Ochenta y seis periodistas en 46 países han analizado 2,5 millones de archivos digitales, han comprobado y ampliado la información sobre el terreno y 15 meses de trabajo más tarde la han convertido en un abundante material periodístico que desde el jueves circula en medios de comunicación de todo el mundo. El alcance de la investigación es tal, los recursos y el tiempo comprometidos de tal calibre, y las personas, empresas y geografías afectadas por la denuncia tan numerosas que la pregunta que planea sobre las salas de redacción es si el trabajo hercúleo del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por sus siglas en inglés) es fundacional, el embrión de una nueva forma de periodismo de carácter global. Algunos lo consideran sencillamente lógico: en un mundo globalizado, un periodismo globalizado.

«Las investigaciones transnacionales, que cruzan fronteras, son muy costosas, y es difícil llevarlas a cabo desde un medio de comunicación; la única forma de hacer investigaciones transnacionales es colaborando«. Mar Cabra forma parte del equipo de 150 periodistas del ICIJ, la cuota española del consorcio junto a Marcos García Rey. Tomó parte en la investigación de los paraísos fiscales en calidad de lo que en EEUU, donde está la sede del organismo, se denomina data research manager («algo así como una gestora de la investigación, en el sentido de repartir documentos y datos a periodistas de todo el mundo«), y la existencia de este nuevo modelo, la colaboración necesaria para traspasar fronteras, la explica con una frase simple: «las cosas cada vez son más transnacionales«.


Con colaboración no se refiere solo a la que circula de ida y vuelta entre los periodistas del ICIJ. Los medios de comunicación tradicionales no solo no han mirado desde la barrera el trabajo del consorcio, y no se han limitado a servir de propagadores de la información, sino que han participado activamente en la investigación. «Hemos colaborado con varios medios de comunicación en todo el mundo. En el caso de Le Monde, por ejemplo, les dijimos: ‘¿Queréis trabajar en esto?’, y ellos dijeron: ‘Nos interesa’, y mandaron a una periodista a trabajar conmigo. Luego ella investigó por su cuenta y fue informando si encontraba algo gordo, y así pasó con periodistas y medios en otros países«. No son la red principal, pero son tentáculos que el ICIJ no puede desdeñar. «Es relevante -dice Joan Manuel Tresserras, exconseller de Cultura i Mitjans de Comunicació y profesor del Departamento de Periodismo de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB)- que en esta investigación hayan participado periodistas de algunos de los grandes medios tradicionales. Es una noticia muy positiva«.


Lo es, dice, porque son capaces de dar cuenta de esas «cuestiones globales« desde un punto de vista local; o, dicho de otro modo, porque tienen una mirada propia para interpretar la información global. «Es un modo de abordar desde el periodismo local y el servicio de cada medio a sus públicos las cuestiones globales. Si se puede trabajar así, en red, sí que es posible que asistamos a la creación de un periodismo de alcance global«.


Una ley favorable


No es casual que la sede del ICIJ esté en EEUU; difícilmente podría estar en otro sitio; en España, por ejemplo. «El ICIJ funciona con donaciones -explica Cabra-. En EEUU hay una ley de mecenazgo que permite que el dinero que das a una organización como esta esté exento al 100% de impuestos. En la ley del mecenazgo de España, la exención fiscal es de entre el 25% y el 35%, así que es mucho más difícil que iniciativas como esta reciban el apoyo económico que necesitan. En Francia la desgravación es del 60%, y es un país interesante en este sentido, pero en Europa, en general, es difícil que prospere este modelo. Hay excepciones, como el Bureau of Investigative Journalism de Londres«. Otro rasgo de identidad propio: un periodismo que no se financia con publicidad. Unas 70 organizaciones desarrollan su trabajo en EEUU según este modelo, muchas de ellas agrupadas en torno al Investigative News Network. Y hay otro grupo, ProPublica, cuyos trabajos han sido galardonados dos veces con el Pulitzer. Pero la única red de alcance global, de momento, es la del ICIJ.


¿Tiene todo esto algo que ver con Wikileaks? Se ha dicho. Toneladas de información, alcance global; y una gran denuncia. «Yo no lo veo así -dice Tresserras-. Wikileaks parecía tener una raíz más accidental, la posibilidad de apropiarse de una información mal protegida, mientras que este es un tipo de trabajo más laborioso, más organizado«. Según todos los indicios, un nuevo modelo.

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