BERTA F. QUINTANILLA / IDEAL
Josep Ramoneda piensa para contar o cuenta lo que piensa. O coge la pluma y escribe, metódico, reflexivo, para dar enfoque a una sociedad que le sorprende, envuelta en cada una de las noticias que siguen siendo el trasfondo del periodismo. Una profesión con mayúsculas y capitulares, que él defiende profundamente. Sentado en un sofá blanco, cómodo, distendido, mirando de reojo el vaivén de las olas mediterráneas tras el cristal limpio del ventanal, desgrana poco a poco cada uno de los motivos que le han devuelto a Almería. Conoce algunas cosas de la ciudad, pero sin duda, lo que le tiene enamorado es el barrio de La Chanca que «me conquistó desde el principio. Creo que hay demasiados visitantes que se quedan sin verlo». Es un apasionado de las zonas con historia, de «las formas irregulares no canónicas que establecen vínculos sociales».
En esta ocasión acude a la llamada de la Asociación de Antiguos Alumnos de la Universidad de Almería. Una curiosa propuesta que le lleva a bucear por la memoria. «Recuerdo muchas fases de mi época de estudiante, que te deja siempre un gran sabor de boca, relaciones con los amigos del grupo que pasaban a ser casi como de la familia». Sonríe. «Cuando te encuentras a esos compañeros a los que llevas sin ver quince años… y hablas de que nos estamos haciendo mayores ¡parece que nos cuesta reconocerlo!». Precisamente paseando por los anales de esa historia encuentra Ramoneda a algunos profesores «que han determinado muchas cosas de las que ahora hago, es una relación cargada de sentido. Gracias a una de las profesoras que tuve, escribo».
La idea de la crisis por la que está pasando el país parece que empañara el tono activo y optimista de la conversación. «En España se da una circunstancia peculiar. Se han sumado dos crisis: la de Europa y EE UU, que es económica y antropológica, además de la crisis del sistema político». Precisamente a ese tema hizo referencia en la charla que impartió para los ex alumnos acompañado por otros como el periodismo o la democracia.
¿Por qué no? Almería invita a imaginar. Cerrar los ojos y verse como presidente del Gobierno para Ramoneda no es plato de buen gusto. «¡No por favor! No me desee ese mal… hay errores que nunca debe cometer un gobernante y yo siempre he pensado que no hay peor gobernante que un filósofo… quizás un psicólogo». Prefiere hablar de periodismo. Es parte de su mundo y se mueve en él como pez en el agua.
No es indiferente al problema de déficit actual que ataca, también con virulencia, a los medios de comunicación. «En el origen de esta crisis hay un cambio tecnológico enorme que ha afectado a los medios de comunicación llevándonos a una situación de desconcierto generalizado. Las viejas empresas periodísticas están en crisis porque han perdido el antiguo modo de negocio y no han encontrado uno nuevo. Los medios están en crisis porque no saben qué pasará con el papel, con la red… con una cosa, con otra». Pero tiene una esperanza ciega en los periodistas, gente que haga su tarea de verdad, comprometidos con lo que ven y lo que piensan: que expliquen lo que ven y que cuenten lo que piensan. Apuesta por evitar «el papanatismo digital, esto es, creer que todo está en la red. Internet está muy bien, tiene muchas potencialidades pero infinita información puede ser lo mismo que cero información».
Tampoco hay que creer, para el conocido filósofo «que la prensa escrita vaya a desaparecer, yo he oído que la radio iba a terminar con la prensa, la TV acabaría con la radio y con el cine… que cada medio nuevo iba a terminar con todos los anteriores. Y no ha sido así». Buena parte de su actividad profesional la desarrolla en el país vecino. Francia se ha convertido en un entorno bien conocido para él. «Francia y España son distintos. Ellos tienen una capacidad de aguante superior al que existe en otros países a mi parecer por dos razones. Tienen un nivel cultural alto y una función pública que está muy orgullosa de lo que hacen». En el ámbito de los medios de comunicación no quiso hacer diferencias. «Es un problema universal… lo que pasa es que allí, por ejemplo, tienen revistas culturales que venden unos 40.000 ejemplares. Encontrar una aquí que venda 1.500 ejemplares ya sería un éxito». Durante su primera toma de contacto con la gente de Almería después de muchos años, el filósofo se sintió cómodo. Estuvo presente en el Salón de Actos de Unicaja durante la tarde del jueves gracias al acto que cariñosamente le habían preparado los miembros de la Asociación de Antiguos Alumnos y al que también acudió el rector de la UAL, Pedro Molina, que no quiso perder la ocasión de escuchar con atención lo que el escritor iba a exponer. Tras realizar un repaso a la política española, quiso adentrarse en las entrañas de la crisis con la que intentó varias pinceladas de solución. Los asistentes estaban entregados. Ramoneda baraja a la perfección la oratoria, el saber estar, el ‘enganchar’ al lector desde el primer momento. Es un mago de las letras. Ya el viernes pasado habló de periodismo, su corazón y vida, un trabajo que defiende con pasión. Mediante el prisma de quien sabe comunicar expuso algunos de los principios con que ha trabajado durante toda su vida en las diferentes ponencias en las que intervino. Almería le regaló un ‘hasta luego’ entre aplausos.