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"Somos un periódico, no una red social"

Los periodistas de "Libération" expresan en la portada del diario francés su oposición a los cambios planteados por la propiedad.

233 GRADOS / EFE

El diario francés Libération luce este sábado una portada diferente, con la cual los periodistas de este medio muestran a sus lectores su oposición al proyecto de los propietarios de la cabecera de reconvertir el rotativo en una “red social, creadora de contenidos vendibles”.



“Somos un periódico, no un restaurante, no una red social, no un espacio cultural, no un estudio de televisión, no un bar, no un vivero de empresas”, señala la portada del diario de hoy sábado.


Los trabajadores muestran así su enfado y su oposición a los planes de los accionistas, resumidos en una carta que también va publicada en la edición de este sábado, en la que se habla de un cambio radical en los objetivos del diario fundado en 1973 por el filósofo de Jean-Paul Sartre.


Según esa carta, Libération se convertirá en “un lugar de intercambio abierto y accesible a todos, periodistas, artistas, escritores, filósofos, diseñadores”.


Para ello, los accionistas proponen que los 4.500 metros cuadrados de su sede sean transformados por el diseñador Philippe Starck, con la intención de convertirlos en «un cruce de caminos de todas las tendencias políticas, económicas o culturales».


El edificio, precisan los accionistas, acogería «un espacio cultural y de conferencias con un estudio de televisión, otro de radio, una redacción digital, un restaurante, un bar y un vivero de empresas innovadoras».


Los propietarios consideran estas reformas «indispensables» ante la caída de las ventas del diario, que se encuentra en grave situación financiera.


El problema es que los periodistas de Libé se oponen, y ya ayer viernes evitaron con una huelga que el diario saliera a la calle. Hoy vuelven a protestar con esta portada, que viene acompañada de cinco páginas en las que explican su postura. Para mañana, hay convocada una nueva jornada de huelga que evitaría la salida del diario el lunes.


Los periodistas consideran que el proyecto de los accionistas está totalmente alejado de su “oficio” y de sus “valores”.


«No ofrece ninguna perspectiva de futuro seria (…) Si se aplica, ‘Libération’ se convertiría en una simple marca», aseguran los periodistas, que se dicen dispuestos a seguir «unidos y convencidos».


El rotativo, que emplea a casi 300 trabajadores, está experimentando una caída libre de sus ventas, con una bajada del 15 por ciento en los once primeros meses de 2013.


En noviembre pasado se situó por debajo de los 100.000 ejemplares, su peor resultado en 15 años, por lo que los propietarios, que se niegan a inyectar más dinero, están buscando nuevos inversores.

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