Un estudio publicado a la revista Anàlisi, de la UOC y la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), analiza la evolución y el impacto de los medios digitales en España. Según el artículo, la crisis económica, la falta de recursos y la precarización de la profesión han hecho que los medios exclusivamente digitales, no ligados a los grupos tradicionales, hayan tendido a realizar un tratamiento informativo más interpretativo y basado en las demandas del usuario.
Este artículo, titulado «Cartografia dels mitjans digitals i del periodisme a Espanya» (en castellano, «Cartografía de los medios digitales y del periodismo en España»), forma parte de un estudio comparativo a gran escala, el Mapping Digital Media, financiado por las Open Society Foundations (OSF). El Mapping Digital Media es un proyecto que ha movilizado a centenares de investigadores de más de cincuenta países con el objetivo de proteger el interés público, maximizar las oportunidades creadas por la digitalización y responder a sus desafíos.
Los autores del artículo, de la UAB, muestran de qué forma la tecnología digital impacta en las redacciones de los medios de comunicación españoles y qué estrategias siguen los medios en línea para sobrevivir a la crisis y a la precarización de la profesión. El estudio se ha basado en la encuesta realizada a diez editores de los principales medios en línea.
Más opinión que información
Ante la falta de recursos económicos y humanos, los medios en línea tienen que buscar la forma de generar información original con los recursos mínimos. Una de las formas es recurrir a las agencias de noticias, y la otra, basarse en los artículos de opinión de columnistas que siguen una determinada línea editorial y que pueden trabajar con más libertad que en los medios tradicionales.
El riesgo de la trivialización de la información
Los medios digitales potencian que el usuario participio y dé su opinión sobre los contenidos. De este modo, la información se adapta a los criterios del lector y este se fideliza al medio. Esto permite la creación de contenidos especializados y la mejora en la actualización de las noticias, pero también tiene el riesgo de trivializar los contenidos, puesto que el público a menudo sigue criterios sensacionalistas que responden a una curiosidad a corto plazo.
Los periodistas digitales, más precarios
Según los editores encuestados, las condiciones de trabajo de los periodistas digitales son diferentes de las de los periodistas convencionales, puesto que las horas de trabajo han tendido a aumentar y los salarios son más bajos. La figura profesional del «periodista digital» es, pues, la de un trabajador que realiza múltiples tareas en unas condiciones que ya no responden a los acuerdos sindicales tradicionales.
Menos periodismo de investigación
El artículo analiza cuál es la salud del periodismo de investigación en el nuevo entorno digital y concluye que no se usan todas las herramientas disponibles, y que solo los periodistas con un fuerte interés en las nuevas tecnologías utilizan de manera regular estos recursos. Los problemas principales a la hora de hacer periodismo de investigación son, según los autores, la sobreabundancia de fuentes y recursos, la «corrección política» generalizada cuando se abordan temas sensibles para la sociedad y las prisas a la hora de nutrir el medio de información.
Dar voz al activismo social
Internet y las redes sociales se han convertido en una herramienta fundamental para dar impulso y acogida a las distintas manifestaciones de activismo social. Los medios digitales han ejercido de plataforma para dar voz a diferentes colectivos que no se habían podido expresar públicamente y también han dado cobertura a una corriente social que cuestiona el discurso político hegemónico.
La revista Anàlisi
El artículo «Cartografia dels mitjans digitals i del periodisme a Espanya» forma parte del nuevo número de la revista Anàlisi. Quaderns de Comunicació i Cultura, especializada en la publicación de artículos científicos sobre diferentes ámbitos de la comunicación.
La revista, de carácter trimestral, nació en 1980 de la mano de la UAB y en 2010 se incorporó a ella la UOC como coeditora, con el objetivo, entre otros, de digitalizarla.
FUENTE: GEORGINA CASTILLO / UOC