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Diez años de información

'Diario El Hierro' cumple una década. "Solo nos ha interesado ejercer ese derecho fundamental a informar con seriedad, veracidad, pluralidad y rigor", indica en su editorial conmemorativa.
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Sergio Gutierrez, director de ‘Diario El Hierro’

Hay una máxima del periodismo que preconiza que los medios de comunicación deberían evitar polemizar entre sí. «Perro no come carne de perro», reza esa cita que Diario El Hierro siempre ha respetado, porque solo nos ha interesado ejercer ese derecho fundamental a informar con seriedad, veracidad, pluralidad y rigor y, por supuesto, a trasladarles a ustedes, nuestros lectores, toda esa información.

Cuando inauguramos este periódico digital, en junio de 2005, lo hicimos convencidos de que hay sitio para cuantas cabeceras compartan el oficio de informar como un espacio para la información veraz y la opinión plural; y, en esta tesitura, teníamos absolutamente claro que no seríamos los únicos en divulgar información sobre nuestra isla como, efectivamente, así ha sucedido.

Respetamos a nuestros compañeros de profesión porque consideramos que lo único importante es la defensa de nuestra isla de El Hierro y más aún, si cabe, en los tiempos que corren, donde la desilusión, la desesperanza y el desasosiego se han instalado en la mayor parte importante de la población herreña.

Pero lo que jamás llegamos a imaginar es que, precisamente, por desarrollar nuestro trabajo con libertad, un político, haciendo un uso pueril y desdeñable de su cargo, ordenara (bastón sobre sable) una censura informativa cruel y despiadada contra nuestro periódico y quien lo dirige, Sergio Gutiérrez. Y mucho menos creímos entonces (y aún nos deja perplejos) que el artífice de ese veto ordenado contra este diario, lo perpetrara (sin que le temblara el pulso y haciendo oídos sordos a las advertencias de la APT, la FAPE y a la oposición del Diputado del Común, entre otros) un político socialista, antaño amigo de este periódico y conocedor de la realidad empresarial herreña, aparte de presuponerle una ideología progresista, defensora de las libertades y de la pluralidad informativa.

Pero, por lo visto, desde que ocupó el sillón presidencial del Cabildo, pese a presumir de defender las políticas progresistas de la izquierda, Alpidio Armas se ha ido escorando tanto a la derecha (a la rancia, a esa derecha que te ponía contra un paredón si no entrabas por el aro) que ha dejado en la más absoluta de las confusiones y perplejidad a una buena parte de su electorado, a esas mujeres y hombres socialistas que, efectivamente, sí lo son, de corazón, de pensamiento y de obra. Evidentemente, Alpìdio Armas no es socialista, nunca lo ha sido, jamás lo será. Y no lo hará porque el socialismo es un sentimiento, algo que Armas no tiene. Carece de sentimientos. Solo se importa él y nada más que él.

Como decimos, esa censura, orquestada por el propio Alpidio Armas, ha tenido, qué duda cabe, el efecto contrario al deseado. Lejos de los oscuros anhelos del presidente herreño, su veto nos ha fortalecido y nos ha hecho crecer aún más. Solo en redes sociales (Facebook, Twitter y Youtube), ya superamos el número de habitantes de la isla, según el censo establecido recientemente por la Administración General del Estado y la Guardia Civil. Es decir, miles de personas nos leen y nos siguen. El efecto contrario al deseado por Armas quien, una vez más, se ha pegado un sonoro batacazo, como viene siendo habitual desde que tomó el bastón de mando del Cabildo.

Pero todo se acaba. El tiempo, inexorable, colocará a cada uno en su justo sitio.

Como decimos, en 2015, un año que se intuye con muchos y necesarios cambios, cumplimos una década, diez ininterrumpidos años de información diaria sobre esta tierra nuestra. En estos diez largos años de información (y 24 dedicados al periodismo en El Hierro), hemos esquivado (como buenamente hemos podido) las piedras que nos han colocado en este largo y tortuoso camino que significa, a veces, esta noble (y necesaria) labor de informar.

Desde que www.diarioelhierro.es nació tuvimos claro que el camino que íbamos a seguir era el de la defensa de nuestra isla de El Hierro y hacerlo con la verdad, el rigor, la moderación y el respeto que se merece. Primero El Hierro, luego El Hierro y, finalmente, El Hierro.

Diario El Hierro está con El Hierro primero y con Canarias después. Con la gente que tiene aquí su hogar, su trabajo, su familia y sus problemas. Todos unidos y en paz. Ojalá algunos de quienes nos gobiernan pensaran igual.

Nosotros respetamos esta profesión de informar, llevamos haciéndolo décadas. Somos de aquí y respetamos a esta tierra por encima de todo.

Lo dijimos ayer y lo reiteramos hoy: Nuestro honor es nuestra historia dedicada a la información diaria de esta isla. Nuestro patrimonio, los lectores. Y nuestra independencia el alma intocable de este periódico.

Es tiempo de una nueva andadura en Diario El Hierro. Y creemos, firmemente, que comienza ya el cambio en la Isla del Meridiano. Esta tierra nuestra se merece algo mejor. Gobernantes que respeten a los demás, sin importarles su ideología, raza o religión. De no ser así, esas personas (que censuran, que odian a quienes no piensan como ellos, que no gobiernan sino mandan) deberían irse a casa de una manera digna antes de que las urnas, efectivamente, le inflijan el mayor castigo posible. Y para eso, solo quedan escasos tres meses. Y somos nosotros, los votantes, quienes estamos en disposición de cambiar las cosas.

El Hierro merece un cambio, lo necesita con urgencia. Debemos recuperar nuestra identidad, perdida en estos últimos cuatro años. Necesitamos realzar el papel de una isla secularmente castigada. Hoy, somos ejemplo para el mundo, un orgullo que se ve enturbiado por regidores que no comparten las ideas de los demás, que no respetan la libertad y que cargan contra todo aquel que no comulgue con sus ideales.

Esta clase de personas sobran en las instituciones de El Hierro. Y en mayo las urnas hablarán y lanzarán un mensaje alto y claro, a todas luces impepinable. Porque, sencillamente, lo realmente importante aquí es la isla, solo la isla, nada más que nuestra isla.

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FUENTE: DIARIO EL HIERRO

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