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Manipula, que algo cuela (y es gratis)

Salvador García Llanos aborda la polémica edición de una crónica taurina en Televisión Castilla-La Mancha. "Terminará convirtiéndose en una de esas referencias con las que evidenciar hasta dónde se puede llegar para adulterar la realidad".

Dedicatoria CospedalSALVADOR GARCÍA LLANOS

Decimos a menudo que se agotó la capacidad de asombro pero siempre surge algo que demuestra lo contrario. Y así nos acercamos al más difícil todavía. La manipulación mediática se hace cada vez más ostensible a medida que se acercan las fechas electorales. Algunos lo hacen sin el menor escrúpulo, aún cuando sean conscientes del riesgo de ser descubiertos y criticados. El todo es colar algo, al menos para confundir. Y como no cuesta mucho, por no decir nada, pues venga, se hace y que salga el sol por Antequera.

El caso más reciente es el de Televisión Castilla-La Mancha, donde han convertido en aplausos lo que eran abucheos. No debe ser muy difícil, técnicamente hablando; pero que hasta ahí llegue la manipulación, nos da idea de cómo se las gastan quienes, sin escrúpulos, tienen a su disposición un medio público.

Ocurrió en una corrida de toros, a la que asistió la presidenta de la comunidad, María Dolores de Cospedal. El diestro Enrique Ponce le brinda su faena en ese ritual tan taurino. En ese momento, cuando la presidenta recoge el ofrecimiento del torero, buena parte de la plaza la obsequia con pitos y abucheos. Bien: pues en las imágenes que ofreció en sus espacios Televisión Castilla-La Mancha, no existe tal forma de desaprobación… ¡porque ha sido sustituida por aplausos!, que son los que se perciben durante la emisión de las imágenes del breve brindis.

El comité de empresa expresó una contundente protesta: “La televisión autonómica de Castilla-La Mancha ha falseado, con un descaro incompatible con cualquier código ético y deontológico, los abucheos que una parte del público dedicó en la plaza de toros de Albacete a la presidenta María Dolores de Cospedal cuando el diestro Enrique Ponce le brindó un toro, hasta el punto de transformarlos en unos maravillosos aplausos”.

Tras enmarcar esta actuación en un contexto general de manipulación informativa, el mismo comité señala que “en esta ocasión, se ha ido mucho más allá para ofrecer una información falsa y completamente contraria a la realidad, en lo que supone la vulneración del derecho de los ciudadanos a recibir información veraz como recoge el artículo 20 de la Constitución Española”.

No es que sea el colmo porque quizás cosas peores se han visto. Pero que se trata de una manipulación burda, desde luego. Terminará convirtiéndose en una de esas referencias con las que evidenciar hasta dónde se puede llegar para adulterar la realidad. Lo peor es que los autores intelectuales se autoengañan y, además, son conscientes del daño que hacen a la credibilidad del producto que elaboran y del propio medio, al que desacreditan sin importarles un bledo. Y es que se han acostumbrado.

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