
BLANCA CORRALES
“Cuando me comunicaron que había sido distinguido con el Premio Manu Leguineche, mi primera reacción fue decir que me habían dado la alegría del siglo, de los dos siglos, puesto que he cabalgado más en el XX que en el XXI”. Estas eran las primeras palabras del veterano periodista Roger Jiménez, que es presidente del Consell de la Informació de Cataluña, cuando ayer tarde recibía en Brihuega, en el salón de actos municipal, el tercer Premio Internacional de Periodismo Manu Leguineche, que ahora lleva el nombre de su Cátedra Universitaria, impulsada por la Diputación de Guadalajara en colaboración con la Fundación General de la Universidad de Alcalá de Henares (UAH), la Federación de Asociaciones de la Prensa de España (FAPE), el Ayuntamiento de Brihuega y la familia del periodista.
“Manu no nos ha dejado, solo experimentamos la presencia de su ausencia”, sentenciaba Jiménez, a pesar de ser la primera vez que este premio que en 2010 recibía la periodista mejicana Lydia Cacho y en 2012 el corresponsal de guerra de El Mundo, Javier Espinosa, se celebra tras la muerte de Manu Leguineche, en enero de 2014. En el salón de actos estaban muchos de los amigos de Manu y vecinos de Brihuega, pero también se notaron las ausencias, con más de una butaca vacía, sobre todo de muchos periodistas que aseguran admirarle.
Apuntaba Jiménez, que el ejercicio “libre y entusiasta” del periodismo exige un compromiso ético y personal insobornable, “como lo refleja la trayectoria profesional de Manu Leguineche y su gigantesca figura que hoy evocamos”.
“Para qué hurgar en la verdad si no podemos cambiar el mundo, ni los designios de la empresa que nos paga… Un peligro claro es el de los periodistas que quieren a toda costa enmendar la plana a los políticos por motivos que no son del juego de la verdad, o lo que es peor, pretenden sustituir los políticos… Se nos da el rato de la afición por la liebre de la realidad, se considera periodismo el amarillismo, los debates tontos, las confesiones públicas que dan vergüenza ajena… La profesión está como muerta, fosilizada…”
Estas eran palabras del propio Leguineche, que citaba Roger Jiménez, escritas en el prólogo de un libro suyo sobre la ética periodística en tiempos de precariedad, que Manu le animó a escribir poco antes de su muerte, “qué nos diría ahora Manu, cuando parece que los males de la profesión se han cronificado”.
“Tal vez Manu nunca lo supo, no quiso saberlo o le restó importancia, pero es un hecho que no pocos jóvenes se dedican a este oficio atraídos por su magnetismo, las decenas de libros que nos dejó y sus intervenciones públicas”, señalaba Roger Jiménez, recomendado a quienes ahora estudian periodismo, sus libros y sus crónicas.
La portentosa memoria, la documentación constante, el agudo y profundo sentido del humor, el saber vivir, la ternura… fueron otros de los elementos del legado de Manu que destacaba el premiado, “pero sobre todo periodismo, que era lo que más le gustaba, con rigor, ética y con honestidad”.
“Yo como Manu, aunque en una dimensión menor, me considero un privilegiado por haber podido dedicarme a lo que siempre más me ha gustado, el periodismo, y estoy muy agradecido por este premio, que me obliga a mucho”, concluía Roger Jiménez, poco antes de recibir de manos del presidente de la Diputación de Guadalajara, José Manuel Latre, ese diploma, el cheque de 8.000 euros y placa que le reconocen como premiado y que antes se significaba con el busto de Manu Leguineche.
Latre: “Aquí encontró Manu la Felicidad de la Tierra”
José Manuel Latre felicitaba al premiado declarando el honor que supuso para él presidir el jurado “formado por grandes profesionales que han primado los principios de rigor, independencia y honestidad que siempre distinguieron a Manu”, al tiempo que anunciaba que Roger Jiménez será nombrado profesor honorífico de la Universidad de Alcalá, pudiendo así trasladar toda su experiencia a los estudiantes.
Destacaba Latre la figura de Manu Leguineche en el ámbito profesional, que despierta respeto y admiración, pero también como la de un vecino más de La Alcarria y de Brihuega, muestra de la hospitalidad de Guadalajara, “porque aquí encontró ‘La felicidad de la tierra’”, al tiempo que recordaba que Leguineche era Hijo Adoptivo de la provincia y la región, recibió la Medalla de Oro y el premio Su Peso en Miel en Peñalver.
Reiteraba el compromiso de Diputación para apoyar esta Cátedra Universitaria Manu Leguineche, creada bajo la presidencia de Ana Guarinos, “que supondrá la institucionalización de su figura como referencia del periodismo en España, estructurando de manera permanente el estudio y la divulgación de la obra de Manu Leguineche y el legado periodístico y literario, con el rigor que ofrece la Universidad de Alcalá, extendiendo su proyección a los estudios de Comunicación Audiovisual que se imparten en Guadalajara”.
Raúl Conde: “Manu era el periodista total e inabarcable”
Previamente el periodista y amigo de Leguineche, Raúl Conde, fue el encargado de trazar un perfil tanto de Manu Leguineche como de Roger Jiménez, y lo hizo de una forma tan apasionada como dilatada, sobre todo en cuanto Manu se refería, con reflexión amplia también incluida, casi a modo de ensayo, sobre el futuro del periodismo, “donde hemos ganado en medios e inmediatez, a cambio de enfriar el oficio cuando no de desactivarlo”.
Apelaba Conde a la responsabilidad social del periodista, la conciencia, la honradez y el jugar limpio con el lector, “que fue lo que hizo a Manu convertirse en un referente del periodismo libre, riguroso, limpio y exento de cualquier tentación de mala praxis”.
De la trayectoria profesional de Roger Jiménez destacaba Conde precisamente esa “reivindicación de la ética y la autorregulación en el periodismo, su esfuerzo en el Defensor del Lector y su peso en La Vanguardia”, como méritos reconocidos para el premio.
Y de Manu Leguineche poco o nada se quedaba por decir en la intervención de Conde, idolatrada, documentada con otras voces y girando constantemente sobre la rueda de la ética periodística “porque sin esta no hay información fiable” y surge el peligro de tratar a la información “como mera mercancía”.
“Manu Leguineche fue un vasco tímido que viajó por el mundo con una intención noble, ir ver y contar… Nunca estafó al lector, ni manipuló, ni se valió de trucos mercantiles… Siempre dijo que una exclusiva no le compensaba si hay que pasar por encima de los compañeros”, proseguía Conde, para reiterar que “Manu simboliza una de las cimas del periodismo español y reivindicar que la figura del autor de la Tribu se ha convertido en un consenso entre toda la profesión… Fue el periodista total, inabarcable… que siempre puso énfasis en la voz de las gentes sencillas, aunque caigan bombas del cielo”.
Del Manu alcarreño, Conde recordaba que nos dejó dos libros «que son dietarios de amistad”, para interpretar después que “Manu no viajó por la Alcarria, se convirtió en La Alcarria” y reivindicar al paso, la puesta en valor su legado vivo, desde Brihuega, “con espacio permanente”.
“Manu dio mucho al periodismo y a esta tierra y no debemos olvidarlo nunca, ni quienes somos periodistas, ni quienes somos de esta tierra”, sentenciaba Raúl Conde, para retornar de nuevo a esa reflexión de la esencia del oficio del periodista y concluir con reconocimiento mutuo a Roger Jiménez y Manu Leguineche, “porque nada ni nadie podrá tumbar nunca al periodismo, mientras sigan existiendo periodistas singulares”.
También tomaron la palabra en este acto el alcalde de Brihuega, Luis Viejo, que manifestaba el orgullo y la responsabilidad de mantener el legado de Manu Leguineche, “que por encima de todo era un buen hombre”; la directora general de la Universidad de Alcalá, María Teresa del Val, que ponderaba el valor de la Cátedra Manu Leguineche; y la presidenta de la FAPE, Elsa González, que incidía en la necesidad de la conciencia del periodista como ingrediente imprescindible en unos tiempos “donde la información viaja a velocidad de crucero”.
La periodista Mercedes Castellano fue la encargada de conducir este acto, que concluyó con la intervención del coro de la Universidad de Alcalá de Henares, cuyo vicerrector del campus en Guadalajara, Carmelo García, estaba presente, así como el delegado de la Junta, Alberto Rojo; la presidenta de la Asociación de la Prensa en Guadalajara, Mar Corral y Rosa Leguineche, la hermana de Manu Leguineche. Entre el público también muchos amigos de Manu, como Pedro Aguilar, José de la Torre o el compositor bricocense Jesús Villa Rojo.
Previamente al acto de la entrega del premio, tuvo lugar una mesa redonda bajo el título ‘La ética en el periodismo y en las redes’ que contó con la participación del premiado Roger Jiménez; de Carlos Fernández Guerra, periodista y director del Departamento ‘Digital & Social Media’ de Iberdrola y con el periodista José Oneto como moderador.
FUENTE: GUADEQUÉ