Inicio | 2016 | Ricardo Acirón desde mi perspectiva

Ricardo Acirón desde mi perspectiva

"Supo crear equipo y dar valor a una profesión apasionante y cambiante y también anticiparse a los cambios que se avecinaban", afirma Rafael Ben-Abraham Barreto.
Ricardo Acirón

RAFAEL BEN-ABRAHAM BARRETO

La Asociación de la Prensa de Tenerife rindió el pasado 14 de enero del presente año merecido tributo, a título póstumo, al que fuera durante décadas maestro de periodistas por méritos propios Dr. Ricardo Acirón Royo, de bendita memoria, con la entrega a su viuda, doña Carmen Albertos Cruz, del Premio de Periodismo Patricio Estévanez, concedido por esta institución en 2015, en reconocimiento a su dilatada trayectoria profesional, docente y académica, pues no en vano fue uno de los principales impulsores de la creación de la Facultad de Ciencias de la Información en la Universidad de La Laguna, que tuvo su antecedente más inmediato en el Centro Internacional para las Ciencias de la Comunicación (CICICOM). Es justo decir, a título personal, que me precio y siento honrado haber sido uno de sus alumnos y compañero de profesión en el ejercicio del Periodismo, a sus órdenes entre 1980 y 2002 en el grupo editorial El Día.

Tuve el honor de aprender y compartir los rudimentos de este apasionante oficio en la década prodigiosa de los ochenta del pasado siglo y he de hacer constancia de que nunca le estaré lo suficientemente agradecido por la oportunidad que me brindó al incluirme entre sus colaboradores un 6 de septiembre de 1980, unos meses después del inicio de la gran aventura de la transformación del entonces Jornada Deportiva en Jornada, que se convertía en diario vespertino de información general, con la particularidad de que salía a la calle mucho antes del mediodía, en una época apasionante en la que España tenía ante sí grandes retos y desafíos como comportaban el desarrollo y aplicación de la recién estrenada Constitución de 1978, consolidación del Estado de Derecho, y superación de las resistencias de los vestigios aún fuertes de los poderes fácticos del antiguo régimen. En cuanto a las Islas, coincidían con el debate sobre su modelo de autogobierno en el marco de la España de las Autonomías, la constitución de la Junta de Canarias que sería el embrión del actual Gobierno Autónomo, que coparon lugar en los foros organizados y celebrados en el Club La Prensa del periódico El Día.

Pero mi relación humana y profesional con Ricardo Acirón se remonta a 1978, cuando me recibió una mañana mientras corregía unas planas en los talleres en el periódico El Día, él era redactor jefe, para entregarle uno de mis primeros artículos de opinión, que se publicarían en el rotativo en los años sucesivos con la firma de Cayetano Barreto, sobre temas políticos del momento, coincidiendo con los directores de aquella época Ernesto Salcedo y Francisco Ayala. Me volvería a encontrar con él en su despacho de director de Jornada en agosto de 1980 para presentarle mi aún escaso currículum profesional de mis actividades en el vespertino La Tarde, y para solicitarle mi incorporación al periódico, que se produjo, en calidad de colaborador fijo, en septiembre de ese año. Durante todo el tiempo que estuve a sus órdenes y al servicio del periódico entre 1980 hasta 2002, año en el que lo deja, aprecié su gran sentido del deber, su grado de exigencia y de rigor profesional, que nos transmitía a quienes trabajamos con él, y ante todo, su lealtad a sus principios ideológicos, deontología, aprecio por la libertad y la democracia y un casi infinito amor a la profesión que siempre dio sentido a su vida.

En Ricardo Acirón, de bendita memoria, siempre valoraré la confianza que siempre tuvo en mí a la hora de promoverme profesionalmente para el desempeño de responsabilidades de grado intermedio en el periódico, concretamente, en la delegación del Norte de Tenerife, su tolerancia y respeto por la diferencia, el afecto que transmitía y su comprensión por mis inquietudes personales y religiosas, que no viene al caso citar en este modesto comentario, sobre una de las personas que D-s puso en mi camino para Su honra.

Ricardo Acirón me ayudó a formarme y crecer humana y profesionalmente en aquellos primeros años, y marcó a fuego una de las premisas fundamentales del periodismo, el contrate y verificación de las informaciones y el sentido del sacrificio y la dedicación a la difusión de la libertad, al ejercicio del oficio con vocación de servicio público desde la empresa privada.

Supo crear equipo y dar valor a una profesión apasionante y cambiante y también anticiparse a los cambios que se avecinaban ya en aquellos años ochenta del pasado siglo desde la perspectiva de la promoción de las herramientas docentes o académicas para afrontar el futuro que ya es presente y casi pasado, pues en el mundo de la revolución tecnológica en la que estamos inmerso los novedoso se troca antiguo u obsoleto nada más tocarlo.

@Benisri

Compartir este contenido