
JUAN CRUZ RUIZ / EL DÍA
Perdonen que comience con un recuerdo personal a hablar de don Juan Pérez Delgado, que se firmó Nijota desde que una novia tacorontera le dio ese seudónimo: ¿Cómo debe ser mi seudónimo?, le preguntó él. «De eso yo no sé ni jota, Juan».
Y se llamó Nijota. Él se fue de El Día, se jubiló, en 1968, cuando empecé a trabajar yo mismo en el periódico. Y murió cinco años más tarde. Pero en esas fechas en que él se estaba yendo siguió acudiendo al periódico los viernes, a revisar las galeradas de la colaboración que mantenía.
Don Juan escribía versos cómicos y artículos. Era un representante fiel, pero heterodoxo de la poesía de la Escuela Regional que con tanto acierto como constancia dieron fe los muy buenos suplementos de «Letras canarias» que dirigió aquí mismo Elfidio Alonso. Alguna vez esta tierra tan dejada debería hacerle a Elfidio un homenaje no sólo por haber convertido en milagro la aventura de Los Sabandeños sino por haberse fijado, mucho antes de que fuera moda política, en la literatura que hicieron los antepasados escritores insulares.
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