Inicio | 2017 | Incitación al odio y libertad de expresión

Incitación al odio y libertad de expresión

"Nos hemos convertido en poseedores de un poder que nos hemos atribuido libremente para destrozar la reputación de alguien en un segundo", escribe Ruth Sala en Bez.
Libertad de expresión 2
FOTO: BEZ / PIXABAY.COM

RUTH SALA / BEZ

«Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto» era el título de la película del 95 de Agustín Díaz Yanes que obviamente está hoy día más que fuera de fase, no por la duda de si alguien hablará de nosotros o no, ya sabemos que hablarán y que permanecerá todo lo que dicen y dirán de nosotros. “Ladran Sancho, señal que cabalgamos” le diría a mi grandísima amiga Susana González Ruisanchez, en Twitter @SuDigitalLawyer, aunque muertas no nos daríamos cuenta pero sí los que quedan vivos y coleando con un smartphone a mano, un dedo rápido y la impulsividad a flor de piel.

Nos hemos convertido en la sociedad de la importancia de los “likes” para ser más “guay”, como el capítulo de la serie Black Mirror en que se refleja la desesperación por ser una persona con una puntuación de más de 4,2 puntos de valoraciones que hacen los demás sobre ti. Nos hemos convertido en poseedores de un poder invisible que no nos ha dado nadie pero que nos hemos atribuido libremente para destrozar la reputación de alguien en un segundo. Nos hemos convertido en esos paseos por la calle con la espalda curva y la mirada hacia el suelo hablando con seres a los que no conocemos a través del móvil y las redes sociales olvidando que, sólo si levantamos la mirada, podremos cruzar la nuestra con alguien que quizá estemos esperando en nuestras vidas, un amor, un nuevo amigo, un cliente, un compañero….

Texto completo AQUÍ

Compartir este contenido