En la extensa relación de problemas que plantea la posición de dominio de Facebook y Google, hay dos que preocupan especialmente a los medios: uno es el acaparamiento del 80% de la tarta publicitaria de Internet en España y el otro es la tendencia, cada vez más extendida, de considerarlos una fuente de información. Ambas cuestiones confluyen en un punto común: la pérdida de control de los medios sobre sus propios contenidos, lo que, en ocasiones, puede llevar a que se vean mezclados con informaciones infundadas. Es decir, las noticias intoxicadas.
Sobre estas circunstancias se ha ido configurando el esquema de la actividad informativa digital de los últimos años, sin que los medios hayan sabido muy bien cómo reaccionar ante el avance de las redes sociales. Lo que sí han hecho, y aquí han contado con el apoyo de anunciantes y agencias, es dar la voz de alarma acerca de los peligros que entraña confundirlas con un medio contrastado.
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