
LA RIOJA
Nunca los periódicos habían conseguido convocar a tanta audiencia como la que hoy sigue las informaciones que publican en sus ediciones impresas y digitales. Sin embargo, tampoco nunca había estado tan vivo el debate sobre el futuro del periodismo. A la proliferación de noticias falsas, facilitada por herramientas tecnológicas que posibilitan su distribución masiva de forma rápida y barata, se suma un cuestionamiento general de la intermediación que no afecta en exclusiva a los medios informativos, sino también a la política, a la economía e incluso a conquistas sociales tan sensibles como la seguridad o la salud pública.
El ruido que desde algunos frentes se ha introducido en el mar de oportunidades que ofrece la revolución tecnológica y científica ha generado en muchos ciudadanos más confusión que certezas. El secuestro de la verdad, la difusión indiscriminada de noticias tóxicas, de bulos y manipulaciones, la circulación incontrolada de basura informativa o el estímulo artero de los prejuicios de aquellos que prefieren vivir en un mundo virtual antes que atenerse al incontestable dictado de la realidad amenazan al periodismo tanto como a la calidad de las democracia.
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