
EL PAÍS
Aunque su nombre está inspirado en una temida mujer pirata irlandesa, en las oficinas de la agencia de publicidad Annie Bonnie nada hace augurar un ataque violento. Al revés: con unas vistas privilegiadas de Madrid al fondo, la plantilla trabaja en un ambiente lúdico.
Andrea Ansareo ofrece café o incluso recostarse en las tumbonas de la zona chillout. Esta joven de 35 años es la directora de cuentas de la firma que lleva ocho años creciendo y que aspira a convertirse en una referencia en el competitivo mundo de la publicidad y el márketing.
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