
JAVIER GÓMEZ DE LIAÑO
Desde hace meses, la Asociación de Medios de Información (AMI) publica un anuncio que lleva por título Creemos en el periodismo. La frase, que va acompañada de palabras como bulos, falsedad, partidismo, intrusión, intereses, todas en letra pequeña y tachadas con una raya, a mí y quizá sea por deformación profesional, me suena a mandamiento o, mejor dicho, a parte dispositiva de una sentencia que advierte a los periodistas de que si quieren que la gente confíe en ellos han de ser dueños de sí mismos para expresar lo que ven y piensan. O sea, lo mismo que esos otros eslóganes de La verdad es valiente o La verdad es incómoda que a menudo se leen en este periódico. No se casará el periodista con nadie y menos con quien paga, tiene la sartén por el mango e incluso da por hecho que la libertad se aparca a la puerta de su empresa editorial.
Por un periodismo independientePor testimonios directos, me consta que son numerosas las satisfacciones e infinitas las alegrías de los periodistas cuando escriben o hablan en libertad. Más todavía cuando detrás del medio de comunicación en que trabajan se esconde algún enemigo de la prensa independiente. De ahí que me cueste admitir que existan periodistas faltos de escrúpulos, aunque haya quien opine lo contrario.
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