
EL CASTELLANO
En junio de 2020, una nueva y poderosa inteligencia artificial (IA) empezó a deslumbrar a los tecnólogos de Silicon Valley. Llamada GPT-3 y creada por la empresa de investigación OpenAI de San Francisco (California), era la última y más potente de una serie de «grandes modelos lingüísticos»: son herramientas de IA que generan flujos de texto fluidos después de absorber miles de millones de palabras de libros, artículos y páginas web. El GPT-3 había sido entrenado con unos 200.000 millones de palabras, a un costo estimado en decenas de millones de dólares.
OpenAI fue fundada en 2015 por Elon Musk, Sam Altman (CEO de Y Combinator) y otros emprendedores de Silicon Valley como institución sin fines de lucro. Sin embargo, en 2019 anunciaron su intención de funcionar como empresa de capital cerrado con fines de lucro, contando con la participación, como inversionistas, de Microsoft y del fondo Khosla Ventures.
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