
XOSÉ HERMIDA (EL PAÍS)
Llevamos tantos y tantos años siguiéndole como a una brújula de lo que está ocurriendo, que resulta casi desconcertante escucharle decir: “A mí me cuesta opinar. Me cuesta mucho”. La confesión de Iñaki Gabilondo (San Sebastián, 78 años), superado el medio siglo de periodismo activo y con una de las reputaciones más sólidas del país, es un intento de explicar por qué ha decidido dejar atrás definitivamente los comentarios de actualidad, hasta ahora inseparables de su carrera.
En medio de ese barullo en el que cada vez cuesta más distinguir si una tertulia discute sobre el Gobierno, sobre una polémica decisión arbitral o sobre las infidelidades de un famoso de medio pelo, Gabilondo ha optado por decir basta. En esta España tan propensa a la trinchera, su templanza y su estilo reflexivo siempre fueron como una exitosa rareza. Llegados a este punto, con la política más subida de tono que nunca y todavía subiendo cada día un poco más, Iñaki Gabilondo se declaró empachado.
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