
JAVIER DE PABLOS / EL ESPAÑOL
En una entrevista en La Tribuna, Marcelino Pérez, de profesión quiosquero durante más de veinte años, anuncia el cierre de su establecimiento en Toledo. Otra clausura que deja a la ciudad con tan sólo un puesto de venta de periódicos y a sus lectores, ejemplar en mano, convertidos en una imagen casi romántica y en vías de desaparición en la población. Es tajante Marcelino cuando asegura que Toledo es “una ciudad que no lee” prensa escrita, más se queda corto en su diagnóstico. No sólo en la capital regional, en 2020, Castilla-La Mancha fue la comunidad autónoma con el menor porcentaje de lectores de diarios en todo el país, apenas un 10,5%, frente al 34,8% de Asturias y muy por debajo de la media nacional.
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