
FAPE
Según las estadísticas de la Federación Internacional de Periodistas, casi dos tercios de las trabajadoras de los medios de comunicación han sufrido intimidación, amenazas o abusos en relación con su trabajo, ya sea online o presencial. El abuso puede provenir de todas las direcciones: colegas y superiores, fuentes, usuarios poderosos o anónimos en las redes sociales.
Estos ataques han tenido efectos paralizantes en la libertad de expresión, llevando a las mujeres periodistas a autocensurarse y han afectado su bienestar y vida personal. También han tenido consecuencias devastadoras sobre el pluralismo y el derecho del público a saber, y las mujeres no cuentan muchas historias por temor a ser atacadas o asesinadas.
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