
EL PAÍS
“Explicaba las historias de vida de las gentes que pasaban por los banquillos; el relato me lo daban ellos. Yo solo ponía unas gotas de piedad”. Fiel a su estilo, de aparente sencillez, pero de gran calado en forma y fondo, contaba así José Martí Gómez cómo ejercía el periodismo quien ha sido considerado uno de los mejores reporteros y cronistas de sucesos desde el tardofranquismo, oficio que pierde un poco más de misericordia y comprensión tras su muerte este martes en Barcelona a los 84 años, consecuencia de una larga enfermedad que con él no demostró clemencia.
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