
MANUEL JABOIS
Desde hace un año y medio, cuando doy mi número de teléfono añado la coletilla «no tengo Whatsapp». La primera razón es un tanto escandalosa: no tengo Whatsapp. La segunda razón, más importante, es intentar evitar un conflicto. En más de una ocasión alguien me ha hecho llegar su mosqueo «porque me has dado el número mal» e incluso uno pensó que lo había bloqueado preventivamente; según él, nada más darnos nuestros números, poco menos que yo me había dado la vuelta para grabar su número y bloquearlo. No fue así, pero la idea me pareció excitante.
TEXTO COMPLETO AQUÍ