
DAVID MORÁN/ABC
Diluvió por primera vez en mucho tiempo en Barcelona y llovió sobre mojado en un premio Planeta que, todo queda en casa, en su edición número 72 apenas se movió un milímetro de los dominios del gigante editorial y audiovisual. Nada de tentadoras incursiones tras filas de la competencia para conseguir atraer a autores de peso como Javier Cercas o Manuel Vilas ni de sonadas operaciones para desenmascarar a Carmen Mola a cambio de un millón de euros.
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