Red ética / Fundación Gabo | El 3 de enero de 2026, a las 2:01 de la madrugada, unas 150 aeronaves estadounidenses penetraron el espacio aéreo venezolano en una acción que fue presentada oficialmente como una “operación de arresto” y denunciada por otros actores como un “secuestro de Estado”.
La extracción de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, de su residencia en Caracas marcó un punto de quiebre en las relaciones internacionales y abrió un terreno especialmente fértil para la reflexión ética sobre el ejercicio del periodismo.
En las horas, días y semanas posteriores, los medios han enfrentado dilemas profesionales y morales que pusieron en evidencia la fragilidad de la prensa cuando informa bajo la presión del poder gubernamental, la desinformación digital y su propia responsabilidad frente a la verdad.