RSF | Desde el inicio de la ofensiva estadounidense-israelí contra su país, los periodistas iraníes trabajan bajo los bombardeos y se enfrentan a la represión continua del régimen vigente. El acceso a Internet sigue siendo limitado y la información llega con cuentagotas. Mientras la guerra se extiende, Reporteros Sin Fronteras (RSF) expresa su solidaridad con los periodistas de la región y hace un llamamiento a todas las partes en conflicto para que los protejan y garanticen el derecho a la información.
A la continua represión del régimen iraní contra los profesionales de la información se suma ahora el hecho de vivir y trabajar bajo las bombas. Desde la ofensiva estadounidense-israelí lanzada el sábado 28 de febrero contra Irán, los ataques han matado a 787 personas, según la Media Luna Roja iraní, entre ellas varios comandantes iraníes y el dictador Alí Jamenei. “Los periodistas trabajan bajo las bombas extranjeras y también reciben llamadas telefónicas amenazantes de las autoridades”, denuncia a RSF un periodista independiente. Por temor a represalias, ha pedido permanecer en el anonimato. “Estas presiones políticas no han cesado con la guerra. Al contrario, se han recrudecido desde el anuncio de la muerte de Jamenei”.