Dircomfidencial | El género de la tertulia sale rentable, tanto financieramente, en la cuenta de resultados de los medios de comunicación que las ofrecen; como políticamente, para las formaciones que buscan influir en las mesas de debate. Esta es una de las conclusiones que arroja Tertulianos: un viaje a la industria de la opinión pública en España, de Antonio Villareal (Córdoba, 1981), periodista que trabajó varios años como jefe de reportajes de El Confidencial, además de pasar por las redacciones de El Español y ABC.
El autor del libro defiende la tesis de que las tertulias «han venido a economizar nuestro propio pensamiento; en lugar de pararnos a reflexionar qué opinamos sobre la actualidad, delegamos ese trabajo en los tertulianos». Pese a las críticas que acarrea este género, y el tono peyorativo de su denominación, Villareal considera que despierta «un interés muy grande», alcanzando elevadas cuotas de audiencia, y un alto efecto en la conversación social.