Jesús Fernández Úbeda (Libertad Digital) | Raúl del Pozo Page ha muerto este martes en Madrid, la ciudad de la que, en los últimos catorce o quince años, consideraba un error salir. El mejor de todos nosotros, el periodista total que informó del lanzamiento del Apolo XI, rezó el Ángelus en RNE y destapó el caso Bárcenas; el literato voraz al que se la sudaba la posteridad pero que consideraba que si en algo podía parecerse él, «un maldito mono, a un dios, a un creador, es porque sé escribir»; el buscón salvaje y ludópata que sometió a la noche del Foro con Paco Rabal y Lola Flores; el amigo bueno y generoso que, a diferencia de tantos mediocres, educó, potenció y ayudó a los novicios del gremio nuestro; el casanova frugal y discreto que perdió la virginidad con una gitana de Granada y que amaneció no pocas veces en el Palacio de Liria; el viudo enamorado de Natalia Ferraccioli, con ochenta y nueve tacos de calendario…, Raúl, contenedor de multitudes, ya duerme, vuela y reposa.
‘Muere Raúl del Pozo, el periodista total’, por Jesús Fernández Úbeda
«El mejor de todos nosotros ha muerto en Madrid, con ochenta y nueve palos. Recibió, entre otros, el Premio Francisco Cerecedo y el Mariano de Cavia».
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