
Periodistas de Tenerife | La Asociación de Periodistas de Santa Cruz de Tenerife (APT) encendió los focos del Espacio de Periodismo y Comunicación, pero no para iluminar una gala de elección de la Reina, sino para someter a examen el alma de la fiesta. Bajo el título El Carnaval ¿futuro?, voces históricas de la comunicación se reunieron —en la tercera cita del año del ciclo Santa Cruz Debate— en un ejercicio de nostalgia crítica para convenir si los cimientos de la fiesta más internacional de la isla están preparados para lo que viene.
El presidente de la APT, Salvador García Llanos, intervino antes del comienzo de la sesión para presentar a los ponentes, una reunión de profesionales acreditados que han vivido las entretelas y el desarrollo del Carnaval —cada uno en distintos periodos— en los últimos cincuenta años, un periodo que, con fundamentos de organización, habían iniciado en 1961 la extinta delegación provincial de Información y Turismo y el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife.
Así, el Espacio de Periodismo de Comunicación dio voz a los periodistas Juan Galarza (expresidente de la APT), César Toledo (actual administrador de Radio Televisión Canaria), Teresa Alfonso, Zenaido Hernández, Humberto Gonar y Pilar Socorro —que intervino mediante videollamada— y la productora de televisión Bene Fuentes. Moderó la sesión Alexis Hernández, antiguo murguero, letrista, locutor, presentador y gran conocedor del Carnaval de Tenerife.
En la primera línea del público asistente se encontraba Javier Caraballero, concejal de Fiestas del Ayuntamiento de Santa Cuz de Tenerife, que junto a Cajasiete son las entidades patrocinadoras del ciclo de diálogos en vivo Santa Cruz Debate que organiza la APT.
De la Plaza de Toros al Guinness. El debate moderado por Alexis Hernández comenzó con un viaje por la memoria de la capital chicharrera. Teresa Alfonso, pionera de las ondas, personificó el orgullo de una generación que ha visto al Carnaval mudarse de piel: desde la despedida del Teatro Guimerá como sede de los certámenes de las Fiestas de Invierno hasta la conquista de la Plaza de España. En ese recorrido, rescató la figura de directores como el recordado José Tamayo, cuya «meticulosidad de profesional» sentó las bases de la espectacularidad actual.
Teresa Alfonso
«Recuerdo un detalle tremendo en la Plaza de Toros, en la primera gala: cuando se encendió la corona de luces arriba, dijimos de empezar, pero don José Tamayo nos frenó diciendo: “Un momento, faltan 9 segundos para las 9”. Ese instante me dio para siempre la medida de la meticulosidad y el rigor de un profesional como era él, uno de los grandes directores que cambiaron nuestro rumbo».
En sintonía con esta visión de respeto a la tradición, Zenaido Hernández recordó que esa identidad se forjó en la sencillez de la calle y el pálpito de las murgas en la Plaza de Toros. Para Hernández, el futuro no requiere de «grandes locuras», sino de proteger ese patrimonio que nace del corazón de la gente: «No necesitamos ser más de lo que somos: un disfraz, un poco de turrón y el paseo por nuestras calles».
La metamorfosis del mensaje. El debate sirvió para valorar el papel crucial de los medios en la invención del Carnaval moderno. Pilar Socorro fue reivindicada como la voz que, a través de la radio, transformó la fiesta en una experiencia íntima para quienes la seguían desde casa, logrando que «la gente se enamorara de la ilusión que supone participar en Santa Cruz».
Pilar Socorro
«En aquellos años, con el transistor, logramos algo mágico: trasladar la ilusión de la fiesta a todos los hogares, a cada rincón donde alguien tuviera una radio encendida. Ese Radio Club magnífico de una u otra forma ayudó a inventar parte del Carnaval tal cual lo conocemos hoy. Mi voz y la de mis compañeros fuimos el pistoletazo de salida para que la gente se enamorara de la ilusión que supone participar en Santa Cruz».
A su vez, Bene Fuentes recordó el vértigo que supuso el desembarco de las televisiones privadas en los años 90. Esta evolución tecnológica no solo fue un hito de audiencia, «sino un motor de profesionalización para toda la prensa local».
Bene Fuentes
«Llegamos en el año 91 y en el 93 nos vimos haciendo una gala inolvidable. De repente, cuatro chiquillos que no sabíamos casi nada nos vimos con una responsabilidad brutal: producir una gala de Carnaval para Antena 3 a nivel nacional. Nos moríamos de miedo, de nervios, de todo. Fue un boom porque, hasta entonces, Televisión Española solo hacía reflejos sencillos o noticias, pero nosotros desembarcamos con todo, tirando la casa por la ventana».
César Toledo enfatizó que el Carnaval fue el catalizador que obligó a los medios a innovar: «Nos permitió desarrollar formatos que hoy vemos como naturales, como estar con un micrófono inalámbrico en un backstage, obligándonos a salir de la prensa impresa tradicional para modernizarnos».
César Toledo
«El Carnaval es lo que nos ha permitido a los periodistas locales desarrollar formatos que hoy vemos como naturales, como estar con un micrófono inalámbrico en un backstage. Los medios le debemos muchísimo a esta fiesta porque nos obligó a salir de la precariedad y de la prensa impresa tradicional para innovar».
La esencia ‘amateur’ como valor. Uno de los puntos más vibrantes fue la defensa del carácter no profesional de la fiesta. Alexis Hernández ejerció de portavoz de una realidad que asombra a los de fuera: el hecho de que diseñadores y músicos sin formación académica levanten un espectáculo de dimensiones industriales. «Ni falta que les hace», sentenció Hernández al recordar que esa es la esencia que nos hace únicos.
Humberto Gonar abundó en esta idea señalando que la labor del periodista no es solo contar la fiesta, sino vivirla desde dentro, con el mismo sentimiento que el murguero que se sube a las tablas. Esta conexión emocional es la que permite que, a pesar de la precariedad técnica de los inicios, el mensaje siempre haya llegado con fuerza al público.
Humberto Gonar
«El Carnaval para un periodista de Tenerife no es solo una cobertura, es un sentimiento que se lleva dentro. Hemos compartido muchísimas noches de radio y prensa viviendo el pique de las murgas y el pulso de la calle. Nuestra labor ha sido capturar esa actualidad, a veces con medios precarios, pero siempre con la pasión de quien sabe que está contando algo único que pertenece al pueblo».
Un compromiso con el «calor» de la fiesta. El cierre del coloquio fue una declaración de intenciones. Juan Galarza, tras recordar las noches de ensayos y el calor de los locales de murgas, propuso una fórmula original: «En el pasado está el futuro». Para los ponentes, la ambición de hitos como el Récord Guinness de 1987 debe ser el motor para no conformarse con la inercia actual.
Juan Galarza
«Yo me he criado con mi padre viendo esto y ese amor lo encontré a su lado. Nunca podré olvidar aquellos concursos de murgas en la Plaza de Toros, aquellas dos burras y aquel tablón para el jurado. Pero, sobre todo, me quedo con las noches previas: el privilegio inimaginable hoy de ir a los locales de ensayo, escuchar los repertorios en secreto y quedarnos hasta las tres de la mañana compartiendo con la gente de los grupo».
La conclusión de los participantes fue unánime: el Carnaval goza de buena salud siempre que se mantenga la autocrítica. «Cuando algo te duele es porque lo quieres, y si lo quieres hay que cuidarlo», resumió Alexis Hernández, quien apuntó a nuevos encuentros: «Mi compromiso es que este tipo de iniciativas con la Asociación de Periodistas se repitan para no sentirnos solos cuando pensamos que al Carnaval hay que defenderlo».
Alexis Hernández
«Nuestra esencia es que somos gente no profesional capaz de bailar, cantar o diseñar de forma exquisita. Este año, Paula Vázquez no se creía que lo que pasaba en el escenario fuera amateur; no sabía que esos diseñadores no habían pasado por Bellas Artes, y yo le decía: ‘ni falta que les hace’. Esa es la esencia que no debemos olvidar».
El futuro del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife está garantizado siempre que no se olvide que, antes que un producto turístico o televisivo, es una emoción colectiva que se cuida desde el respeto absoluto a sus raíces y a los profesionales que, año tras año, le dan voz.