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‘No es esto, no es esto’, por Salvador García Llanos

«En este contexto de cambio, figuras como la de este personaje [Vito Quiles] suelen situarse en el centro del debate sobre el rumbo y los límites de la profesión.

Salvador García Llanos | Para quienes aún lo desconozcan, Vito Quiles es un activista político y creador de contenido digital. A lo largo de los últimos años, y especialmente durante esta legislatura, ha ido ganando notoriedad tras la viralización en redes sociales de sus entrevistas políticas a pie de calle (bueno, es una forma de identificar sus productos).  Posteriormente, se incorporó como reportero y corresponsal en el canal digital Estado De Alarma (EDA TV), dirigido por Javier Negre, etapa en la que obtuvo la acreditación de prensa para acceder al Congreso de los Diputados.

Es una notoriedad peculiar, basada en comportamientos díscolos —frikis, dirían en su estilo lingüístico— provocadores o disruptivos que propician una forma de liberación de los impulsos agresivos con la finalidad de obtener un alivio en las tensiones y para calmar las ansiedades. La conducta disruptiva es un comportamiento que se caracteriza por ser de mala educación, insolente… 

La conducta disruptiva se puede catalogar como un comportamiento negativo que provoca la desorganización de las actividades grupales y el irrespeto a personas o compañeros que se encuentran interesados en prestar atención a la actividad.

Más allá de esto, Quiles ha estado vinculado de manera activa a la política: ejerció como jefe de prensa del partido Se Acabó la Fiesta liderado por Alvise Pérez. Asimismo, el pasado año impulsó movilizaciones universitarias bajo la marca España Combativa con el objetivo de «defender la libertad de pensamiento». En el ámbito institucional, su trayectoria no ha estado exenta de polémica: el Congreso de los Diputados revocó hace poco su acreditación tras acumular diversas quejas por el «incumplimiento de las normas internas de funcionamiento, decoro y seguridad de la Cámara Baja».

El caso es que el periodista y presentador de su propio espacio televisivo, Jordi Évole, ha reflexionado recientemente sobre la situación del periodismo y el supuesto trabajo de Quiles dentro de la profesión. Como es sabido y aceptado, el periodismo actual atraviesa una de sus etapas más convulsas. Además de la precariedad laboral que afecta al sector (y de la que no se suele hablar mucho), se suma una tendencia hacia la polarización de las opiniones y los discursos políticos. En este contexto de cambio, figuras como la de este personaje suelen situarse en el centro del debate sobre el rumbo y los límites de la profesión. Évole se refirió a Quiles durante su intervención en el Festival de las Ideas y la Cultura (FIC) de elDiario.es celebrado en Rivas-Vaciamadrid. Al plantearse qué salvará la profesión en el futuro, el presentador de La Sexta TV recurrió a la ironía: «A mí me gustaría que la respuesta de aquí a veinte años fuese que al periodismo lo salvó Vito Quiles».

Según Évole, la labor de este activista político carece de rigor y se reduce a «ponerse en la puerta del Congreso y, salga quien salga, perseguirle con cualquier excusa, sin ningún tipo de alcance periodístico más que el que le da su ideología». En este sentido, el periodista confía en que el tiempo termine por acabar con este tipo de periodismo: «Espero que de aquí a 20 años se haya desmontado ese mito y podamos decir: gracias a Vito Quiles hoy creo en el periodismo, porque aquello no era periodismo”.

Ocurre como aquel célebre episodio (no precisamente en el cinema Opera de Madrid) en que José Ortega y Gasset, diputado a Cortes, lamentaba la deriva republicana hacia el radicalismo, cuando pronunció su célebre sentencia: «No es esto, no es esto».   Que nos perdone Ortega por traerle hasta aquí, pero es importante la distinción que pretendió, entre hacer política y aprovecharse. El último párrafo de su discurso cuya razón, como vaticinaba, desgraciadamente tuvo que ser el tiempo quien la desvelara:

«Una cantidad inmensa de españoles que colaboraron con el advenimiento de la República con su acción, con su voto o con lo que es más eficaz que todo esto, con su esperanza, se dicen ahora entre desasosegados y descontentos: ‘¡No es esto, no es esto!’

La República es una cosa. El ‘radicalismo’ es otra. Si no, al tiempo». Évole, a seguir esperando. Pero, desde luego, lo de ese tal Quiles no es periodismo.

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