Mauricio Bach (The Objective) | Todo estudiante de periodismo ha soñado con ser Bob Woodward o Carl Bernstein. Los dos reporteros tenían respectivamente 29 y 28 años cuando empezaron a husmear en el caso Watergate y acabaron consiguiendo el scoop más legendario del periodismo moderno. No todos los días las investigaciones de un par de jóvenes reporteros logran tumbar a un presidente. Hollywood llevó la historia a la pantalla en Todos los hombres del presidente, estrenada en 1976 y que este año celebra su cincuentenario.
La película es relevante por tres motivos: por lo que narra, por cómo lo narra y porque se ha convertido en el modelo a seguir para todas las cintas sobre investigaciones periodísticas. El caso Watergate arrancó en junio de 1972 con la detención de un grupo de cubanos que se habían colado en plena noche en las oficinas de los demócratas en el ya célebre edificio de Washington D.C. Y culminó con la renuncia de Nixon el 9 de agosto de 1974. Con el caso todavía abierto, antes de que se produjera la dimisión presidencial, el 15 de junio de 1974, la editorial Simon & Schuster puso a la venta All the President’s Men de Carl Bernstein y Bob Woodward, que contarían el final de Nixon en The Last Days, una secuela publicada en junio de 1976.