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‘La plumilla, su silenciosa pasión’, por Salvador García Llanos

A cuenta de la exposición de dibujos a plumilla de Juan Manuel González García, Meme, en la Casa de Los Cáceres de Icod de los Vinos.

Salvador García Llanos | Agradecemos, en primer término, la oportunidad que se nos concede de presentar esta novena exposición de dibujos a plumilla de Juan Manuel González García, a quien todos conocíamos por Meme, y de paso, glosar su personalidad, aquella que desarrolló en los ámbitos de la docencia, el deporte y la función pública. Meme, en Icod de los Vinos, se desenvolvió en todos con naturalidad, con seriedad y con vocación de sentirse útil. Amigos y compañeros reconocemos hoy sus virtudes y llevaremos el recuerdo de una persona que se volcó con su pueblo y le dedicó no pocos afanes.

Quién nos iba a decir que después de haber escrito cinco o seis crónicas de partidos del Icodense, en el que destacó, en plena ebullición del fútbol regional, terminaríamos jugando partidos de fútbol-sala entre ediles de los ayuntamientos de Icod y Puerto de la Cruz, a los que pertenecimos casi en las mismas épocas. Y quién imaginaba que una tarde de septiembre, con el Cristo haciendo su anual llamamiento espiritual, nos iba a corresponder glosar su trayectoria vital y profesional.

Comenzó a perfilarla en el Centro Sindical de Formación Profesional San Marcos, en el casco del municipio. En el año 1974 fue docente fundador del IFP San Marcos (luego, hasta nuestros días, el Instituto de Enseñanza Secundaria del mismo nombre) donde posteriormente ejercería como director entre 1984 y 1986.

Entre sus logros más importantes al frente del centro destacan la transferencia del IFP San Marcos del Ministerio de Trabajo al Ministerio de Educación y Ciencia. Este cambio administrativo consolidó al centro dentro del sistema educativo público, ampliando el ámbito de actuación y regulaciones, favoreciendo así una integración más profunda en la estructura educativa nacional.

También ejerció como jefe de Estudios en etapas posteriores, a inicios del año 2000.  Por sus manos pasaron promociones de estudiantes, sobre todo relacionados con la familia profesional de Administración y Gestión.

Además, como fiel colaborador, participó activamente en la celebración del medio siglo de historia del IES San Marcos y en la realización del libro conmemorativo titulado IES San Marcos Cincuenta años comprometidos con la Educación.

Meme fue un concejal ejemplar del Ayuntamiento de Icod de los Vinos en aquellos momentos difíciles del comienzo de la democracia, cuando había que construirla y cultivarla. Aún recordamos el célebre pleno de los peines y los triángulos, del que escribimos un par de crónicas. Eran los tiempos de Asamblea Icodense (AI) que cedió el paso al PSOE en el gobierno del municipio. Se comprometió con la delegación de aguas cuando Icod carecía de la red de abasto público en multitud de sectores de la población e incluso en el mismo casco. Asumió con eficacia el área de Economía y Hacienda cuando escaseaban los recursos personales y económicos en aquella administración local recién estrenada.

Meme además fue, ante todo, un caballero de la política municipal. Siempre actuó con sentido de la responsabilidad y de servicio público. Así se granjeó el respeto, la consideración y la amistad de muchos icodenses. Formó parte de aquel gobierno municipal ilusionante que no dudó en comprometerse con el progreso de la localidad y pujó por sus avances sociales y por su progreso sin renunciar a las tradiciones y sus identidades etnográficas apreciables en los núcleos del municipio.

Ya jubilado, fue el guardián de los recuerdos atesorados en su experiencia municipalista, cuando participaba activamente en aquellas reuniones de un grupo denominado el G7, un auténtico foro de análisis político, al que también acudían regularmente ediles y funcionarios.

El pasado 14 de julio de 2026, coincidiendo de manera profundamente simbólica con el cuadragésimo sexto aniversario de la fundación del Club Náutico, falleció quien era socio de honor y primer presidente, José Manuel González García, Meme. Su partida dejó un vacío indescriptible, pero su legado y su compromiso permanecerán grabados para siempre en la historia de la sociedad. Meme no fue solo un colaborador; fue el auténtico pionero, la cabeza pensante de todo el proyecto y se ganó a pulso la condición de socio Número 1.

Con una tenacidad admirable, se propuso una meta ambiciosa: adquirir los terrenos necesarios para levantar la edificación y las instalaciones deportivas que hoy son el orgullo de todos nosotros. Su incansable esfuerzo y liderazgo permitieron materializar un sueño que comenzó a dibujarse en su mente en aquellos años finales de la década de los 70. No es una exageración definirle como el alma del club.

Para dar forma jurídica y operativa a aquella iniciativa, el 14 de julio de 1980 fue fundada oficialmente la asociación recreativa, cultural y deportiva denominada Club Náutico Playa San Marcos 1980, presidida desde sus inicios por Juan Manuel González García.

Pocos meses después, con el objetivo de dotar de viabilidad económica a la construcción de las infraestructuras, el 6 de abril de 1981 se constituyó la compañía mercantil Nauticod S.A., representada igualmente por Juan Manuel González García, tanto en su carácter empresarial como en nombre de la asociación recreativa.

Bajo esta dirección, el 14 de mayo de 1981 se dio un paso decisivo: la compra a la Cooperativa del Norte de Tenerife (FAST) del solar de 17.250 metros cuadrados y su acceso, ubicado de manera privilegiada en la bahía de la playa de San Marcos.

 A partir de ese instante, la junta fundacional inició una titánica labor de captación de socios, encargo de proyectos técnicos, captación de capital y ejecución de las obras. Superando innumerables desafíos y momentos de gran dificultad, la fase constructiva principal finalizó en agosto de 1987. Tras una segunda etapa dedicada a equipar y acondicionar los espacios, se celebró la solemne inauguración oficial el 21 de abril de 1990.

Años más tarde, el 29 de marzo de 2015, fue reconocido oficialmente su legado histórico con su nombramiento unánime como Socio de Honor en la Asamblea General del año 2015. El broche de oro más reciente a este vínculo inquebrantable tuvo lugar en el verano de 2025, cuando alzó su voz para ofrecer un emotivo y memorable pregón de las Fiestas de Verano del club.

Sería injusto omitir su faceta de artista del dibujo a plumilla que es la razón de ser de este acto y que Meme ejerció en silencio, horas y horas cultivando esa afición: más que afición, fue una silenciosa pasión. Es autor, en efecto, de innumerables pequeños cuadros de casas, rincones y paisajes de Tenerife. Una obra respetable que ha hecho exclusivamente por amor al arte, nunca mejor dicho. Esta colección lleva por título “Solo de Icod”.

Son varios autores los que han confesado sentir una suerte de fascinación especial por la plumilla, ese pequeño instrumento que ha sabido capturar la esencia de la expresión artística a lo largo de los siglos. La plumilla, con su delicada punta de metal, ha sido la compañera de muchos artistas y escritores, permitiendo que sus ideas fluyan sobre el papel de una manera única, haciendo bueno el pensamiento del fotógrafo francés Henri Cartier Bresson: «Dibujar es sentir». Aunque a los perfiles artísticos de Meme parecen irle mejor este otro de aquel artista galo, Edgard Degas: «El dibujo es la expresión más directa y espontánea del artista, una especie de escritura: revela, mejor que la pintura, su verdadera personalidad».

Permitan, antes de que valoremos algunos aspectos concretos de las obras que hoy se exhiben aquí en la Casa Lorenzo Cáceres, que desglosemos varias generalidades de la plumilla, cuya historia se remonta a tiempos antiguos, cuando los humanos comenzaron a explorar la escritura y la representación visual. Su origen se puede rastrear hasta las primeras herramientas de escritura, como las cañas utilizadas en la antigua Mesopotamia. A medida que las civilizaciones avanzaron, también lo hicieron las técnicas de escritura.

Durante la Edad Media, la plumilla comenzó a tomar forma en Europa, con el uso de plumas de aves. Estas plumas eran cuidadosamente afiladas y utilizadas para la caligrafía, lo que permitió la creación de hermosas letras y obras de arte. Con el tiempo, la invención de la plumilla metálica en el siglo XIX revolucionó el arte de escribir y dibujar. Este nuevo material ofrecía una durabilidad y precisión que las plumas naturales no podían igualar.

Hoy en día, la plumilla sigue siendo un instrumento muy valorado en el mundo del arte. Muchos artistas contemporáneos la utilizan para crear obras que combinan la caligrafía con el dibujo, explorando nuevas formas de expresión. La mezcla de diferentes técnicas ha dado lugar a un resurgimiento del interés por la plumilla.

Además, las redes sociales han permitido que los artistas compartan su trabajo y técnicas, creando una comunidad vibrante en torno a la caligrafía y el arte con plumilla. Esta conexión ha inspirado a muchos a experimentar y a encontrar su propia voz artística.

Meme reunía las cualidades de un excelente dibujante a plumilla. Las pruebas están a nuestra vista, en este recorrido por la geografía urbana y rural del término municipal. En cualquier lugar que nos detengamos, hay margen para admirar las casas antiguas de San Antonio y hasta las ruinas de la Casa Farizo. En siete u ocho obras logra inmortalizar el Drago, el símbolo icodense por antonomasia antes de detenerse en la recordada fonda de La Centinela, allá por La Centinela y de rendirse a la sobria arquitectura del antiguo edificio de Unelco que cautivará de por vida al investigador y escritor capitalino, profesor mercantil, Antonio Salgado Pérez, a quien una repentina indisposición ha impedido estar presente entre nosotros, como era su intención.

Sobrevoló las techumbres y los tejados de la iglesia de San Marcos, el árbol pandano de la plaza que rodea esta casa; pero también las cristaleras y balconadas de Boquín, y siempre con trazos sutiles y delicados la perspectiva de la calle San Agustín o aquella antigua caseta del parque del Drago o el cuarto de aperos en Redondo. Las plumillas de Meme nos devuelven la frescura y el clasicismo de Icod, bordeado de nispereros y casas como la de los Castro, en Santa Bárbara, y adornado, como si de un decorado se tratase, con la fachada de la hacienda de los Alzola a la que anteceden en la colección las calles del Buen Suceso y San Agustín, en El Calvario, para lograr lo que posiblemente el autor perseguía, una atmósfera envolvente que complementara, siempre con trazos finos, exactos, intrincados pero homogéneos, su particular visión del municipio, el mismo que recorrió tantas veces con sosegante fruición un docente, un deportista, un servidor público enamorado de las excelencias de Icod de los Vinos que hoy le recuerda y le rinde tributo desde su faceta artística y desde su silenciosa pasión.

Hasta siempre, Meme.

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