
JUAN CRUZ RUIZ / EL DÍA
Juan Pérez Delgado Nijota fue, con don Luis Álvarez Cruz, entre los veteranos que ya estaban en El Día cuando me llamó don Ernesto Salcedo a sus filas, el más querido de los redactores o colaboradores del periódico.
Le distinguía la caballerosidad tranquila, la suave presencia de un hombre menudo pero con mofletes que era el más famoso, y el más humilde, de los redactores. En aquel tiempo, finales de los años 60 del siglo pasado, iba al periódico los viernes; coincidía allí con don Domingo Pérez Minik, su primo, con quien tenía charlas risueñas, como de viejos colegas.
A pesar de su edad, este veterano, el más veterano, quizá, entre todos nosotros, en esas visitas de los viernes corregía sus textos, artículos firmados con su nombre entero, no versos de Nijota, que publicaba los domingos. Como yo era nuevo en las redacciones, me fascinaba ver aquellas pruebas de imprenta chorreando agua; y me fascinaba también la pericia correcta del gran humorista.
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