
EL PAÍS
Una decena de agentes abrió a martillazos el viernes la puerta de la casa de un periodista, entraron con las armas desenfundadas, lo esposaron y se llevaron todo el material de trabajo que encontraron. Sucedió en San Francisco, California, una de las ciudades más progresistas de Estados Unidos, un país donde la libertad de prensa es un derecho constitucional de máximo nivel. La ola de solidaridad e indignación de la prensa del área de la Bahía ha puesto bajo sospecha a la policía de la ciudad y de paso ha hecho que un turbio suceso local trascienda a todo el país.
El detenido era el periodista freelance Bryan Carmody, de 49 años, que a través de la empresa North Bay News proveer de historias a las televisiones locales. “Sé lo que querían, dijo Carmody a Los Angeles Times. “Querían un nombre”.
TEXTO COMPLETO AQUÍ