
YOROKOBU
El periodismo es un negocio. Un tanto especial, sí, pero un negocio. Y lo es porque aspira a generar beneficios vendiendo algo, aunque sea ese algo precisamente lo que lo hace especial.
En realidad, hay muchísimos objetos de negocio más necesarios que lo que vende el periodismo, como la comida o los medicamentos. Pero existe algo de romántico en la idea de que el periodismo vende la materia prima sobre la que se asienta una sociedad informada y crítica y, por tanto, más libre. Vamos, que sin periodismo no hay democracia. Ahí es nada.
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