
SONIA CORONA/EL PAÍS
La prensa en México vive amenazada. El último episodio ocurrió el lunes pasado: un grupo de hombres armados del Cartel Jalisco Nueva Generación se plantó ante una cámara y la amenazó de muerte. El grupo, que mostraba su exceso de munición, apuntó hacia tres medios de comunicación nacionales —El Universal, Televisa y Milenio— y nombró a la periodista Azucena Uresti en un mensaje que inundó en minutos las redes sociales.
El líder de los también encapuchados habló de la representación en esos medios de su grupo criminal: sentía —dijo— que lo que de ellos se hablaba no encajaba con la realidad. Fusil en mano pedía una cobertura justa. México es uno de los países más peligrosos para ejercer el periodismo, según organizaciones internacionales, pero el mensaje de este lunes ha encendido las alertas sobre la escalada de los peligros que enfrentan quienes trabajan en la prensa.
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