
JUAN CARLOS LAVIANA / THE OBJECTIVE
Las redes sociales están llenas de periodistas haciendo alarde de su habilidad con lo que llaman Inteligencia Artificial. La aplicación más popular es Chat GPT, un juego, aparentemente inocente, que elabora textos a medida sobre lo que le pidamos. El sueño dorado del rincón del vago, ya sea estudiante o periodista. Lo cual demuestra cómo las redes acaban siendo un lugar más para enredar –en el sentido lúdico que lo usamos los asturianos– que para trabajar.
En ese desmedido afán por estar a la última en lo digital, por no quedarnos atrás en el futuro que se nos exige vertiginoso, hemos asumido a pies juntillas que, como vaticinaban los gurús, este iba a ser el año de la Inteligencia Artificial. Así como el pasado fue el del Metaverso de Zuckerberg, otro juego –al menos, por ahora– que ya nos parece una antigualla. Pasados tres meses de este 2023, la IA va por el mismo camino.
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