JAIME OLMO / NOTICIAS
En 2012 perdieron su trabajo 3.923 periodistas, según la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE). En la cifra, que simplifica casi cuatro mil dramas personales, no están incluidos los inmediatos ERES de Telemadrid, Canal Nou y Punto Radio. Pero por dolorosa que puede ser esta realidad del inmediato pasado, que afecta a una profesión concreta, el problema pasa a repercutir en la sociedad en su conjunto cuando se aborda el estado actual de los medios con los que tradicionalmente nos hemos informado.
Si comenzamos por la televisión, a día de hoy la TDT ha originado una multiplicación de canales de entretenimiento, sin ampliar en absoluto la antigua oferta de información. La irrelevancia, en porcentaje de espectadores, y la uniformidad de ultraderecha política, económica, social, y hasta religiosa, de los nuevos emisores es una evidencia para cualquier observador. En los canales ya establecidos en la televisión analógica, y tras el proceso de fusiones, Mediaset, que hace años optó por dar la primacía en los informativos de Telecinco a los sucesos y lo llamativo en detrimento de las noticias de calado, guarda las formas en los de la minoritaria Cuatro, mientras Antena 3 insiste en su inequívoco conservadurismo y, por si vienen mal dadas, sesga a la izquierda los telediarios de la Sexta. Pero donde la falta de pluralismo alcanza el grado de tragedia es en la televisión del Estado que ha recuperado, sin rubor y hasta sin vergüenza, el carácter partidista y desplaza –e incluso omite- noticias que puede ser mal vistas por el PP, para dar prolija cuenta de los actos del Gobierno con amplias declaraciones de sus protagonistas y escasa relevancia de la oposición cuyas opiniones se ven siempre contestadas por portavoces del Partido Popular. Aceptado el dato de que la mayor parte de la población se informa a través de la televisión, es obvio que nuestro país está mal informado.
El panorama en los diarios nacionales, en cuanto a su orientación política, fue extraordinariamente resumido en la reciente frase: “cuatro son de derechas y uno no se sabe muy bien de qué es”. Pero tanto El Mundo, ABC, La Razón y La Gaceta, como El País sufren en sus carnes lo más duro de la crisis económica; casi todos afrontan ERES y perdidas de ventas e ingresos, que ponen en peligro su pervivencia y cuestionan su credibilidad frente al poder político y financiero. Solo por esa circunstancia podrá entenderse los recientes bandazos del antiguo abanderado del progresismo editado por PRISA, que hace pocas semanas clamaba en una sucesión de editoriales por las medidas más retrogradas sobre jubilaciones y pensiones.
Adaptarse a la red
Televisiones y prensa se han visto sorprendidos por la realidad y pujanza de las redes sociales. La tenían enfrente cada día cuando ponían en marcha sus ordenadores para hacer la misma información del pasado; estaba allí, llevaba años encima de su mesa, pero solo reparaban en la herramienta, no en los contenidos. Y cuando los usaban, los usaban mal, y emitían videos de Youtube sin contrastar la presunta información, o se hacían eco de noticias falsas o parciales, sin aplicar los antiguos, que no viejos, preceptos de la profesión. Al cabo, desbordados, crearon sus páginas web; pero, como era algo extraño a lo que un día aprendieron, se limitaron a volcar en ellas sus programas, sus noticias; y al comprender que había que actualizar de continuo se dispararon un tiro en el pie: ¿Quién iba a comprar un papel impreso ocho, diez o doce horas antes, si tenía las mismas noticias renovadas en la red? Los propietarios de los medios de comunicación veían, estupefactos, como disminuían las ventas y la publicidad, aumentaban los gastos, y el nuevo producto no generaba sino mínimos ingresos. ¿Solución? Eliminar profesionales. 3.923 el pasado año. Una reacción tan injusta como torpe.
No creo que nadie se atreva a decir que tiene una respuesta o una solución inequívoca; pero, al menos, se conocen ya algunos de los errores. Y quizás el primero de ellos sea la traslación lineal de contenidos del soporte papel al soporte digital: nadie va a pagar por conocer noticias que está viendo gratis en las redes sociales. Es el momento de la innovación, de crear nuevos formatos para ofrecer análisis, documentación, contextos, perspectivas, relaciones; y todo ello permanentemente actualizado, no solo en datos, sino también en reacciones y consecuencias. Para la solución, para cualquier solución posible, serán imprescindibles los profesionales; profesionales que, como en pasados avances de la tecnología, sepan adecuarse a esa realidad y verter en ella el antiguo periodismo de conocer, contrastar, complementar y contar de una manera atractiva lo que ocurre.