
Hospiten | La apnea obstructiva del sueño (AOS) es una enfermedad frecuente y, a menudo no diagnosticada, caracterizada por la presencia de pausas respiratorias (apneas) durante el sueño, habitualmente por un cierre en las estructuras a nivel de la vía aérea superior. Estas apneas, si son frecuentes, producen un descenso en los niveles de oxígeno de forma repetida, lo que ocasiona daño de diferentes órganos (sobre todo corazón y cerebro). Además, el sueño tiende a ser más superficial, por lo que la sensación de descanso nocturno puede verse alterada.
¿Qué síntomas produce?
Los síntomas que se producen por la noche suelen ser despertares con sensación de ahogo, ganas de orinar frecuentes, despertares frecuentes; en ocasiones la familia puede notar esas pausas de apnea y se puede asociar a ronquido vigoroso.
Durante el día, debido al mal descanso, puede aparecer somnolencia importante, a veces, incluso conduciendo. Los dolores de cabeza y los problemas de concentración también son frecuentes. Además, puede dificultar el control de otras enfermedades previas como la hipertensión arterial.
¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico se hace con una prueba de sueño, que se puede realizar en el domicilio (poligrafía respiratoria) o en el hospital (polisomnografía), dependiendo de cada paciente y de los parámetros necesarios para el diagnóstico.
¿Cómo se trata?
Para todos los pacientes con apnea del sueño, es importante controlar aquellos factores que pueden influir en su gravedad, como son el exceso de peso, el consumo de tabaco, alcohol y sedantes, así como distintos hábitos de sueño incluyendo la posición al dormir. Para los casos más graves el tratamiento más habitual es la CPAP: una máquina que, a través de una mascarilla alrededor de la nariz y/o boca, aplica una presión positiva de aire, evitando que se cierren las estructuras y que se produzcan las apneas, el ronquido y las bajadas de oxígeno, mejorando el descanso nocturno y la calidad de vida. Otras alternativas como las férulas de avance mandibular serán valorados por el especialista en neumología, dependiendo del perfil de cada paciente.