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‘Que la verdad sea lo importante, lo único importante’

Informe a la asamblea general de Salvador García Llanos, presidente de la Asociación de Periodistas de Santa Cruz de Tenerife.

Salvador García Llanos | El oficio y la profesión están expuestos a muchos desafíos y a múltiples adversidades, es lo primero que queremos decir en una reflexión autocrítica que sea parte de este informe.

El gran reportero, ensayista y escritor polaco Rysard Kapuscinsky, premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades 2003, casi empezó todo: «Cuando se descubrió que la información era un negocio, la verdad dejó de ser importante», escribió. Lo de menos es que el negocio esté en unas pocas manos, sino que no ha parado de crecer. Y el crecimiento se basa en una suerte de vale todo, en el irrespeto, en el empleo perverso de técnicas y métodos que van degradando los dos conceptos, el oficio y la profesión.

Desde la Asociación seguimos y seguiremos intentando nadar contra las corrientes amenazantes. Estamos y estaremos a favor del empleo y de mejores condiciones para ejercerlo, empezando por la estabilidad. Estaremos en contra de las trabas a la libertad de información y expresión, como también de los poderes que sesgan e influyen, o sencillamente, coartan.

Para ello es indispensable no que haya unidad sino, primerísimamente, participación. Esto hay que tomárselo en serio, hacerlo propio, ser conscientes de que todo dependerá de lo que nosotros seamos capaces, de lo que queremos que sea. Nada es alcanzable si no hay un afán común emprendedor y decidido a favor de las causas periodística y profesional.

Es participando, activamente, cómo se defienden mejor los propósitos y cómo se abrazan las causas. Debemos y podemos ser exigentes con las administraciones públicas en aquellas que nos relacionan, incluso las más áridas. Pero seámoslo también con nosotros mismos si es que queremos de verdad un periodismo comprometido, proactivo y riguroso, si es que queremos que los consumidores de información se sientan seguros y analicen con sentido crítico lo que producimos.

En Canarias, en nuestro ámbito de actuación, como en todos lados, tenemos que lograr, entre todos, que la verdad sea lo importante, lo único importante. Hay que recuperar la confianza en la profesión como esforzarse en limar la precariedad, factor determinante del menoscabo de la calidad informativa. Hay que reducir y acabar con la desinformación progresiva. Y no dejarse contagiar de la polarización política que ya ha cristalizado hasta en compañeros y compañeras enfrentados en pantalla o ante micrófonos que han pasado de defender respetables ideas o intereses empresariales a descalificarse o insultarse recíprocamente, acentuando ese clima de crispación que se va haciendo o se se ha hecho irrespirable.

Según un informe del estado de la profesión del año 2024, la mayoría de los profesionales de la información (83 %), la imagen que tiene la sociedad sobre el periodismo es negativa. Las causas que se aducen son el amarillismo, el sensacionalismo, hacer un espectáculo de la profesión, la falta de rigor y de calidad de la información y los intereses económicos o políticos de los grupos editoriales. En el mismo informe, por cierto, se consigna que igualmente, los encuestados sostienen que los periodistas, y en particular aquellos que participan en tertulias y publican columnas de opinión, están excesivamente identificados con determinadas ideologías, lo que perjudica su credibilidad como profesionales.

Pues bien, hemos de contribuir a erradicar o mitigar todo eso. Porque ya tenemos aquí la Inteligencia Artificial (IA), sobre la que el 60 % de los periodistas consultados en el informe citado con anterioridad estima que la utilización de esa herramienta, modalidad generativa (IAG), o sea, aquella que es capaz de generar contenidos e imágenes, debería restringirse más. Según opina el 92 % de los encuestados, favorece la desinformación y, por tanto, sería conveniente avisar a la audiencia cuando se utilice; aunque la mayoría augura bastante futuro a la IAG y cree que se consolidará como una herramienta recurrente dentro de las redacciones y empresas.

Por lo que a la vida de la Asociación respecta, este informe sería, cuando menos insincero y no cumpliríamos con el enunciado, si no reconocemos la insatisfacción que nos produce la escasa respuesta de asistencia a nuestras convocatorias. Hemos explorado casi todas las vías del por qué de la reducida asistencia. Desde la coincidencia horaria y de fechas con otros acontecimientos hasta la idoneidad de la actividad misma. Creemos que no basta con el socorrido y genérico “es que la gente no va a los actos, prefiere la comodidad o seguirlo, con el tiempo a conveniencia, desde las accesibles vías de transmisión”. Siendo esto cierto, se trata de dar un paso más, encontrar algún aliciente que no es, desde luego, el clásico brindis o la tradicional copa de vino. Lo que no puede ocurrir es encontrarnos siempre los pocos mismos o pasar la correspondiente vergüenza o frustración ante los invitados. La directiva queda abierta a ideas o probaturas. Pero, entre todos, hemos de cambiar la actitud y ganar enteros de asistencia y participación.

Desde Presidencia del Gobierno se nos ha requerido para que aportemos una documentación sobre la creación del Colegio de Periodistas con la que completar la ya remitida para redactar un texto que sirva a los grupos parlamentarios para debatir el proyecto de ley de creación del Colegio. Estamos a la espera de recibir la respuesta. La Asociación, a pesar de que palpa poco entusiasmo en la iniciativa, no desiste de la misma.

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