CARMELO RIVERO / DIARIO DE AVISOS
Un perplejo Juan Cruz se dispone a asistir a las exequias del doble oficio de su vida, periodista y editor, con la confianza de que sabrán resurgir de sus cenizas en la era digital, como harán países enteros cuando cese esta ola de `destrucción creativa’, un concepto de Schumpeter que nos sirve de consuelo. Se impone el mito del ave fénix en esta hora patibularia. El autor portuense recoge velas a los 50 años de ejercicio (la profesión va por dentro) y saca a la luz unas memorias que desentierran recuerdos y olvidos (hormigos, como ahora se apellidan): su obsesión es de papel, de periódicos y libros. Los dos fetiches sucumben de manera cibernética, con la puntilla de la crisis, y Juan Cruz se rebela, viaja, pregunta, busca una tabla de salvación. En todas las puertas que toca percibe el final de una etapa. El papel del periodismo de papel será prensa de culto. Jean Daniel, el legendario periodista francés, le dice enarbolando un ejemplar de Le Monde que un día será el suplemento de un diario en Internet. Pero cuando eso está a punto de pasar, Juan vuelve a El País tras dirigir Alfaguara, a empezar de nuevo en el periódico que lleva en las venas. Se compra camisas blancas, como un hábito, y encuentra una Redacción sin ruido, humo, ni papel. Sin embargo, entra. Le van a dar –aún no lo sabe- el Premio Comillas y el Nacional de Periodismo Cultural. No es broma su biografía: sin ser Mourinho, ni su simpatizante, ganó tres Champions como coach de Günter Grass, Saramago y Vargas Llosa, tres premios Nobel a los que (si)guió hasta allí. Juan esgrime esta vez un par de libros que siguen cierta pauta de Montaigne (“aquí una palabra, aquí otra”), sobre “la felicidad de viajar”, sin miedo a los lestrigones ni a los cíclopes, como prescribía Kavafis para volver a las Ítacas de nuestra vida: Especies en extinción (tournée por las letras, en Tusquets) y Viaje a las Islas Canarias (El País Aguilar), de Estrabón a Angela Merkel en La Gomera. Dos libros que se leen como un libre desahogo de 700 páginas.