Luis García Casas (DW) | La inteligencia artificial (IA) está revolucionando las industrias culturales. La semana pasada, en la Feria del Libro de Frankfurt volvieron a expresarse los temores a una avalancha de libros generados por IA. En la industria musical hace tiempo que se habla del mismo problema. En el cine también, pero algunos lo ven incluso como una oportunidad: el mes que viene, por ejemplo, se celebra CineIA, el primer festival de cine en español creado con IA.
El periodismo no ha quedado al margen del debate de la utilización de la IA y sus límites. La radio pública alemana ARD emite, por ejemplo, los informes de tráfico locales y los partes meteorológicos nocturnos con voces artificiales generadas por IA, aunque basadas en las de sus locutores reales. Y la emisora BioBioChile acompaña desde hace semanas los artículos de su página web con un aviso que advierte que el texto ha sido generado por IA, algo que no ha pasado desapercibido entre los usuarios. Algunos se muestran francamente enfadados con el medio.