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"El periodista no deja de serlo con la jubilación; lo es hasta la muerte"

Entrevista publicada en la edición del 15 de octubre de 2010, dentro del suplemento conmemorativo "La Prensa-El Día (1910-2010), un siglo de periodismo"
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Francisco Ayala. FOTO: EL DÍA

Francisco Ayala Armas (San Sebastián de La Gomera, 1923), colaborador diario de El Día con “La media columna” y los domingos con “De domingo a domingo”, es un periodista de esos de toda la vida, y concretamente de esta Casa, hasta tal punto que una vez jubilado laboralmente prosigue en su infatigable día a día de colaboraciones, porque “no es posible que un periodista se jubile”, al menos de la intención diaria de comentar cuanto acontece a su alrededor. Licenciado en Químicas por la Universidad de La Laguna, también cursó estudios de Magisterio en La Normal, como se llamaba antes a la Escuela de Magisterio de la calle Heraclio Sánchez, en la ciudad de Aguere.

Pero Ayala ya era desde su juventud un enamorado del periodismo y en 1955 se incorporó a la plantilla de El Día, aunque estaba estudiando en ese momento Químicas en La Laguna. “Entré porque el director en aquel momento, Rufo Gamazo Rico, me asignó una sección –siendo aún amater–, aunque hay que advertir que en aquel momento no se llamaba El Día, ya que el Gobierno de Franco requisó o se apropió de la cabeza del periódico, le cambió el nombre y le puso Diario del Movimiento”.

Precisamente en ese año es en el que “Pancho” –como casi todos sus colegas lo conocen hasta hoy en día– comenzó a escribir una sección diaria que se llamaba “¿Conoce usted su ciudad?” y “La mala estampa”, casi lo que hoy en día podría ser la foto-denuncia. En aquellos tiempos, relata Ayala que el periódico tenía unas 12 páginas, pero dependiendo del material que se tuviera.

“Comencé haciendo funciones de auxiliar de redacción, pero en el año 1964, con la Ley Fraga, me dieron el carnet de periodista y pasé a ser redactor”.

Era la época de Salcedo, quien le encargó la crónica del puerto de Santa Cruz de Tenerife, con la sección que dura hasta hoy de “El puerto es lo primero”, labores que ocupó durante casi 25 años, y más tarde se le encargó los sucesos: “Era curioso, pero las crónicas de esos tiempos no pasaban de la entrada y salida de usuarios de la Casa de Socorro, al lado del Recreo, con la gente que se había atendido ese día. Nada más”.

Cuando se jubiló el redactor jefe Juan Pérez Delgado “Nijota”, Ernesto Salcedo lo nombró para ese cargo, justo en el momento en el que el periódico estrenó el edificio de la avenida de Buenos Aires, pero en el que está en la actualidad TVE. Más tarde fue nombrado subdirector y llegó a ocupar la dirección del periódico durante unos meses del año 1978, justo cuando Ernesto Salcedo fue designado para otras tareas.

Pero antes de este periodo, aún con Franco en el poder, Ayala recuerda que Francisco Hernández Rubio, catedrático de la facultad de Derecho de La Laguna, escribió un artículo que propició que la censura secuestrara el periódico.

“En aquella época predemocrática, la realidad es que los conflictos eran pocos porque no se podía escribir de política; de tal manera que el gobernador del momento, Opelio Rodríguez Peña, despachaba diariamente con la dirección, pero da la casualidad que era amigos de todos, entre otros de Ernesto Salcedo”.

La realidad, según relata Pancho Ayala, era que se conocían los límites y “no existieron grandes problemas”.

“Aún así, hubo un juicio en el que nos sentaron en el banquillo a unos diez o doce, entre ellos a Salcedo, Ascanio (que era colaborador y linotipista) y a mí como redactor jefe, porque publicamos que una dotación de la Cruz Roja fue al Sur a buscar a una señora para traerla a la Residencia, y a la mujer le da los dolores de parto en Las Galletas o Los Cristianos, no recuerdo bien; pues entonces los muchachos, al ver que la mujer iba a dar a luz la llevaron a un médico de TenBel, y éste se negó a atenderla. A la mujer la llevaron a una casa particular en Las Galletas y parió allí. Los de la Cruz Roja denunciaron al médico y aquello se convirtió en un suceso tremendo. Y como publicamos un artículo Salcedo, Ascanio y yo, el médico nos denunció y nos sentó en el banquillo”.

Vista la historia del periódico con la suficiente distancia del tiempo, Ayala señala a Gamazo y a José Rodríguez como los dos directores más importantes que ha tenido El Día, “ya que el primero le confirió a la publicación una estructura para comenzar a caminar y el segundo consiguió aunar voluntades y salvarla de una desaparición casi segura, además de dotarla de la modernidad de la que hoy es referente en toda Canarias como el medio con mayor difusión del Archipiélago”.

FUENTE: EL DÍA*

*Entrevista publicada en la edición del 15 de octubre de 2010, dentro del suplemento conmemorativo «La Prensa-El Día (1910-2010), un siglo de periodismo» 

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