
La Sociedad de Pediatría Social (SEPS) y la Sociedad de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP) lamentan en un manifiesto el tratamiento inadecuado que algunos medios dan a sucesos como el acaecido en el instituto barcelonés Joan Fuster, en los que están implicados menores, de los que se hace “una acusación general… como seres perversos, a quienes es necesario aplicar castigos ejemplares”.
Las asociaciones de pediatras se muestran en desacuerdo con la imagen que, en muchos casos, se ofrece de los niños, “calificándolos de viciosos de las nuevas tecnologías, de carentes de valores”, y creen que el caso del Joan Fuster ha puesto de manifiesto las presiones a las que se ve sometida la infancia en la sociedad actual, que llevan a los menores a un punto de enfermedad mental en el que no sólo llegan a matar a otros, sino que se dan muerte a sí mismos.
Además de recomendar a los periodistas que al informar de menores sigan las indicaciones del Código Deontológico de la FAPE y del Informe-Resolución 2014/92 de la Comisión de Arbitraje, Quejas y Deontología del Periodismo, los pediatras aluden al artículo 40 de la Convención de los Derechos del Niño donde se señala la necesidad de tratar a los menores teniendo en cuenta su edad y de garantizar su presunción de inocencia mientras no se demuestre su culpabilidad.