
ALBERTO URRUTIA
“Llevaba dos semanas trabajando en la primera exclusiva de los papeles de Wikileaks y, justamente el primer lunes en el que la edición impresa de Público ya no iba a salir a la calle, la íbamos a dar por Internet. Todos los compañeros habían pasado el domingo en una fiesta de despedida y yo estaba en la antigua redacción con tan solo algunos redactores de la edición digital. Ésta debía de seguir abierta a toda costa porque si cerrábamos la persiana del todo, la cabecera de la publicación no valdría ya nada. Aquello no se podía cerrar y quedar en negro. Había que seguir manteniendo viva aquella llama”.
Así relata Carlos Enrique Bayo, entonces jefe de Internacional de la publicación y hoy su director, el delicado momento por el que atravesó el diario Público, al borde casi de su desaparición, tras dejar de ser un periódico en papel para pasar a convertirse en un medio exclusivamente digital. Es entonces también el momento en que Sarah Harrison, la segunda de a bordo y consejera de Julián Assange en el proyecto ”Wikileaks”, se pone en contacto con él, para decirle que al día siguiente tendría lugar en Londres la primera rueda de prensa de esa organización en la que se harían importantes revelaciones y que él debía asistir como uno de los periodistas comprometidos con la causa del activista australiano. Efectivamente, cogió un avión y a las doce de la mañana se hizo presente en el lugar. Poco después hablaba con el propio Julián Assange que le tranquilizó comentándole a propósito del cierre de la edición impresa de Público que lo importante es que continuara la edición digital, que el soporte de papel ya no era algo determinante para la supervivencia de un periódico. Ese día, merced a la exclusiva de las revelaciones de “Wikileaks”, Público obtuvo una impensada audiencia de cinco millones y medio de visitantes. Era sin duda la razón más importante para seguir adelante con la aventura, costara lo que costara. Mejor motivación no podía haber. Y hasta hoy.
Casses y Asociados
La controvertida y singular trayectoria del diario Público se inicia en Barcelona coincidiendo aproximadamente con el inicio del nuevo siglo. Es, antes que nada, un proyecto largamente acariciado por dos competentes profesionales, Tony Casses y Quim Regás, periodistas de larga y brillante trayectoria profesional, principalmente desarrollada en El Periódico de Cataluña, que fundaron además por su cuenta, Casses y Asociados, la consultora de medios de comunicación con implantación internacional, responsable de rediseñar numerosas e importantes cabeceras de periódicos del mundo como O’globo, Clarín o el Daily Mirror, y capaz también de redefinir sus contenidos de cara a la mejora de resultados, tanto en prensa de papel como, actualmente, digital. La idea de estos dos compañeros y socios era clara: la creación de un periódico progresista, de izquierdas, de alcance e implantación nacional que consideraban necesario para llenar un hueco importante en el panorama informativo del periodismo español de hace diez años. Era un proyecto sólido y definido, promovido por dos prestigiosos profesionales reconocidos internacionalmente. Finalmente, tras varios intentos infructuosos de encontrar financiación en algunos círculos de la izquierda española, acabó hallando en el empresario de medios audiovisuales, el también catalán Jaume Roures, a la persona dispuesta a invertir el capital necesario para poner en marcha Público. Por desgracia, Quim Regás fallece en marzo 2007, poco antes de poder ver hecho realidad el proyecto por el que tanto luchó.
Tras unos inicios impactantes en los que no se repara en medios y en los que no falta un fuerte apoyo promocional, los resultados no se corresponden con lo esperado, a pesar de que los datos de la OJD durante los cinco años en que vio la luz la edición de papel revelan tiradas cercanas a los cien mil ejemplares: “Pero estos datos no eran ciertos –comenta al respecto Carlos Bayo–. Las cifras de estos controles están amañadas. Solo había alrededor de veinte mil personas que iban al kiosco a comprar el periódico durante el tiempo que duró su andadura. El resto hasta completar esa cifra eran ventas en bloque a precio reducido que ni siquiera cubrían el precio de venta. Además, el problema de la distribución que era sumamente dificultoso”. Esta versión de los hechos que aporta el director de Público choca, sin embargo, con la de otros antiguos miembros que pertenecieron a la plantilla del periódico, quienes hasta el último momento estuvieron convencidos de la viabilidad del periódico en papel; y sin olvidar los oscuros intereses de los principales accionistas, muy aireados entonces en todos los medios, fueron los que finalmente dieron al traste con la edición impresa del periódico.
Salvar los muebles
Tras una declaración de acreedores ocurrida en enero de 2012, en abril del mismo año se aplica un ERE en el que son despedidos alrededor de ciento treinta trabajadores, la mayoría de la plantilla, incluido su director de entonces, Jesús Maraña. Finalmente, la empresa se ve obligada a declararse en suspensión de pagos. La cabecera de Público pasó a ser subastada en mayo, en pugna con la sociedad que habían formado un grupo de trabajadores del diario, quienes finalmente pasaron a fundar La Marea, una publicación digital que finalmente también ha obtenido un razonable éxito. Acabó siendo adquirida, prácticamente por las mismas personas que hasta entonces habían sido sus propietarias; Tony Casses en primer lugar, Jaume Roures también, aunque con una participación menor que la que poseía del periódico impreso; su socio en Mediapro, el también reconocido periodista Tatxo Benet y algunas otras personas más del mismo entorno. En principio no se efectuó un gran replanteamiento de la empresa. Se trataba, antes de nada, de intentar continuar con la edición digital: “No se hizo una recapitalización en sentido estricto. Lo que se hizo literalmente fue salvar los muebles.
Todas estas sillas que hay aquí, esta mesa sobre la que estamos hablando; esos ordenadores de 2007 que van a la velocidad del caracol…” Todo ello, junto al arrendamiento de un local de más modestas dimensiones donde se sitúa la nueva redacción, eso sí, excelentemente ubicado en plena Gran Vía madrileña.
Boca a boca
Y a partir de aquí cambian las tornas. La edición digital de Público comienza a crecer en audiencia desde mediados de 2012 a un ritmo anual más que razonable y se comienza a ver la luz al final del túnel: “El éxito de Público –comenta Bayo– se debe a que sabemos lo que estamos haciendo. Alardeamos de que somos el periódico más social de Europa porque el cuarenta y ocho por ciento de las visitas a nuestra web proceden de lectores a los que otros lectores les han recomendado la lectura de nuestros contenidos. No han pasado por la portada ni tampoco han hecho una búsqueda nuestra en Google. Y sin embargo el propio Google nos lo reconoce y nos premia por ello. También se debe en buena parte –añade– a que la gente ha perdido la confianza en las instituciones, en los organismos, en las autoridades, en los mismos periodistas… Se desconfía absolutamente de todo. Solo se confía en los propios amigos”.
Periodismo integral
Google reconoce asimismo a Público el estar obteniendo logros de resonancia en el campo de lo que se ha dado en llamar “periodismo de investigación” y les prima por ello otorgándole preferencia en su buscador. Y es que los datos de audiencia que arroja la trayectoria del periódico en su versión exclusivamente digital revelan un incesante crecimiento, ya desde sus inicios. El aumento de lectores es paulatino pero gradual. En 2012, coincidiendo con el cierre de la edición impresa, tras el pico alcanzado en el mes de febrero por la mencionada revelación de los papeles de “WikiLeaks”, con cinco millones y medio de entradas de navegadores únicos según la OJD, la audiencia de Público se estabiliza en cerca de cuatro millones y medio durante ese año para ir ascendiendo anualmente de manera considerable: los datos de de 2015 arrojan una media cercana a los ocho millones y medio de estas entradas mensuales, o, lo que es lo mismo, alrededor de cuatrocientas setenta y cinco mil diarias. Datos de mucho peso a la hora de que los publicitarios decidan insertar sus bloques de anuncios, como está ocurriendo. En tres años, pues, Público ha doblado su audiencia.
Otra buena razón para haberlo logrado es que, de manera continuada, la redacción de Público aporta noticias de generación propia, particularmente de denuncia política, que obtienen un gran seguimiento a través de ese mencionado boca a boca que ha logrado fidelizar a una audiencia numerosa: “Llamar periodismo de investigación a lo que es lisa y llanamente periodismo me parece una redundancia. El periodismo sin datos ni investigación no es periodismo. Es la reproducción de ruedas de prensa. Aquí somos pocos, pero nos esforzamos en hacer periodismo de verdad”, explica al respecto su director.
Aunque como receta para el éxito de los medios digitales, Bayo se decanta por hacer periodismo integral, por ofrecer una información lo más completa posible, brindar una oferta informativa exhaustiva: “Aunque no sea lo que más nos distingue, damos hasta el resultado del último partido de fútbol; el tiempo, sociedad, cultura, sucesos, todo”.
Ante este planteamiento profesional han de cobrar por fuerza gran importancia las agencias de noticias: “Tenemos que aceptar que no podemos dar información propia en todas las secciones. Así las cosas –agrega Carlos Enrique Bayo–, los servicios de las agencias de noticias son muy importantes para nosotros. Nos aportan muchos contenidos que queremos ofrecer. No estamos dispuestos a que nos ocurra aquello que se dio en llamar la “burbuja de redacción”, o aquella obsesión que hubo en determinados medios por querer abarcarlo todo con recursos propios enviando a un becario a todos los acontecimientos, aunque ese mismo trabajo lo fuera a hacer el periodista de una agencia con toda competencia y de manera completamente profesional”.
Propaganda y vacío
Otro puntal importante del éxito de la edición digital de Público lo identifica su director en el convencimiento de estar haciendo “periodismo de verdad”, un sentimiento colectivo que aflora inevitablemente por sentirse comprometidos todos los miembros de la redacción con el trabajo que realizan: “Pensar que el periodismo puede ser neutral es una falacia. Primero porque no hay nada neutral, ni siquiera los jueces. Segundo porque su razón de ser reside en que es el último control del poder y ha de ser crítico con él. Pero sobre todo es por una cuestión filosófica y casi matemática: yo no me puedo quedar equidistante entre la víctima y el verdugo. No puedo decir que no me comprometo y voy a estar a igual distancia entre la justicia y la injusticia. El periodismo que no se compromete honradamente con denunciar la injusticia, el error, el crimen, el robo, no es periodismo; es propaganda comprada”, considera Carlos Enrique.
Pero no deja de lamentarse a propósito de ello el director de Público de que importantes informaciones de alcance que está dando su medio en exclusiva no tiene resonancia en el resto de los medios nacionales, a pesar de su evidente importancia: “En estos momentos –apunta al respecto– se nos está haciendo el vacío. No solo a Público, sino a cualquier medio que intente destapar lo que los poderes establecidos no quieren que se destape. El poder económico ha conseguido ya controlar la casi totalidad de los medios de comunicación públicos y privados. Por desgracia, hemos constatado que ha habido órdenes directas a los grandes medios de comunicación de hacer ver que Público no existe. Con motivo de esas importantes informaciones que hemos sacado a la luz, han venido a entrevistarme periodistas alemanes, italianos, hispanoamericanos, y la primera pregunta que me hacen es que cómo puede ser que nada de ello haya salido publicado ni haya tenido resonancia en ningún otro medio español, cuando lo que hemos dado está sobradamente documentado y contrastado.
La tuerka, Podemos, Público
Uno de los grandes hallazgos de Público, ocurrido ya durante su etapa exclusivamente digital, consistió en acoger la propuesta de los actuales líderes de Podemos, Juan Carlos Monedero, primero, y Pablo Iglesias, después, para dar cabida en sus páginas a sus respectivos blogs, “Comiendo tierra” y “Otra vuelta de tuerca”, cuando aún no eran conocidos y ni siquiera habían concretado la idea de formar un partido político llamado Podemos. A cambio, de ello, aportarían una cantidad importante de lectores procedentes de la joven y emergente izquierda sociológica que representan. La sintonía entre ambas partes surgió de inmediato y se estrechó aún más cuando La Tuerka, el programa de televisión que hacía Pablo Iglesias en Tele-K, la emisora local de Vallecas, pasó a emitirse también a través de Público, con lo cual obtuvo cobertura nacional. Aprovechando además un espacio sobrante en la actual sede de la redacción del periódico, comenzó a grabarse allí el programa. “Pero nada de esto fue premeditado –matiza al respecto el director–. Sencillamente, vinieron a verme de manera espontánea un día y surgió una corriente de simpatía que se tradujo en una mutua colaboración”. Remarca también Carlos Bayo la necesidad de aclarar que Público no es el órgano de comunicación de Podemos, ni este partido es el brazo político de Público. Lo que sí parece haber generado esta colaboración mutua es un efecto catalizador que ha logrado polarizar la atención de un importante segmento de ciudadanos jóvenes de izquierda hacia Público.
Todos estos programas que realizan los mentores de Podemos forman parte de los que se editan en el marco de Público Televisión, la plataforma audiovisual del periódico, inserta en el mismo. Pero existen en ella muchos contenidos de una gran variedad de temas: “Todo va ya por Internet. Es ya algo integral que incluye a todos los contenidos y soportes: prensa escrita, radio, televisión… Hasta por Twiter se pueden emitir vídeos”. A propósito de Twiter, una de las secciones más seguidas de Público es “Tremending topic”, donde un “twit” humorístico sobre algún sucedido del día es inmediatamente respondido en clave de ingenio por “twits” de muchos otros lectores participantes. El humor político es también una baza fuerte de la publicación. “Strambótic”, un blog de sátira social, ha obtenido también gran éxito. Otros numerosos blogs escritos por destacadas plumas versadas en diversos temas posee Público. Entre los más populares se encuentra el del singular periodista Arturo González.
Así que, una vez reconvertido en un periódico de soporte exclusivamente digital, el diario Público comienza a mirar al futuro con confianza en sus posibilidades. Si sus cifras aún no arrojan beneficios, sí confían sus mentores en acabar el ejercicio económico del presente año con el balance ya equilibrado. Actualmente la redacción está formada por treinta miembros de plantilla y otros tantos colaboradores fijos debidamente reconocidos como tales. El aumento constante de los ingresos publicitarios ha hecho posible subir los sueldos de los redactores que menos cobraban hasta un tres por ciento, lo que está por encima de lo pactado en el convenio del sector.
FUENTE: PERIODISTAS