
MARÍA CEDRÓN
Su viaje a Santiago ha sido fugaz. Stephen Dunbar-Johnson, editor de The New York Times Internacional, vino ayer a moderar una mesa redonda sobre la «Descarbonización de la economía» en el Foro España-Estados Unidos que este fin de semana se celebra en Galicia. Nunca antes había estado en Santiago, pero había oído hablar de la comida, del Deportivo de A Coruña y de un marisco oscuro (percebes) que le gustaría probar. «Tiene usted suerte de vivir aquí», dice. Tiene olfato periodístico y aunque solo dispone de una noche libre, quiere explorar, hallar un lugar en el que saborear Galicia. Eso también es periodismo. Y eso es de lo que sabe y de lo que habla en un descanso del foro, sentado a la puerta del Museo do Pobo Galego. Ahí desmonta las teorías de esos apocalípticos que vaticinan la inminente muerte del periódico en papel. Lo hace describiendo de forma realista y optimista a la vez el cambio que se ha producido y el que todavía está por llegar en los medios de comunicación. Y lanza un mensaje: «El buen periodismo es caro y hay que pagarlo porque la sociedad necesita buen periodismo. Tenemos que buscar modelos para hacerlo viable».
¿Cuál es el papel de los medios de comunicación en la sociedad actual?
El papel de los medios fundamentalmente es contar la verdad. La pregunta es qué es la verdad. Los medios en general pueden dar un punto de vista erróneo sobre un determinado asunto, entonces tenemos la responsabilidad de contar todo lo que rodea a esos temas, todos los puntos de vista. Hay que profundizar en los temas, no dar la agenda. Ese es mi punto de vista. Otras organizaciones de comunicación tienen otra forma diferente de verlo.
Vivimos en un momento de información rápida. Podría compararse incluso la información llegada a través de un tuit o de Facebook, donde un particular puede poner cualquier cosa como «fast food». ¿Qué opina de eso?
Desde luego ha puesto el dedo en una cuestión que puede ser una oportunidad para los medios de comunicación tradicionales. A través de esos medios o de esa manera, todo el mundo puede ser periodista, pero no son periodistas. Cada persona puede ofrecer su propio punto de vista y expresarlo, pero no quiere decir que sea periodista. Creo que un periodista, además de ver un tema, tiene que contextualizarlo y contar todo lo que rodea a dicho asunto.
Internet ha provocado una revolución en el mundo del periodismo, está claro.
Todo está cambiando porque Google o Facebook tienen un gran poder en el mercado. Facebook ha alcanzado ya los 1.500 millones de usuarios. He oído, no sé si es verdad, pero estos pasan una media de cincuenta minutos al día en la plataforma. Es bueno porque para los principales medios de comunicación es una plataforma para dirigir el tráfico hacia nuestras webs, pero es malo porque se llevan los anuncios. Facebook y Google tienen un gran mercado publicitario.
Algunas personas creen que los periódicos en papel desaparecerán en Estados Unidos en el plazo de unos diez años. ¿Realmente cree eso?
Algunos lo harán, pero otros permanecerán.
¿Cuáles continuarán imprimiéndose?
La verdadera pregunta para nosotros es qué debemos imprimir en un momento en que la mayor parte de la gente se nutre de noticias de última hora que le llegan a través del teléfono móvil. Podemos poner esas noticias con fecha de caducidad en la portada del periódico, pero la mayor parte de la gente ya las habrá leído, las habrá escuchado en la radio o las habrá visto en la web. ¿Qué deben de hacer entonces los periódicos? Deben de cambiar hacia un periodismo mucho más contextualizado. Introducir el análisis, la opinión… Ayudar a la gente a entender las noticias, ofrecer a la gente cosas que les resulten interesantes, hacer hincapié en eso y hacer de filtro de todo lo que circula. El periódico digital nos permite ver cuáles son las noticias que están en el top y muchas cosas. Pero el papel lo cogeremos para leer con calma, para pasar tiempo meditando sobre lo que nos están contando porque nos está dando una perspectiva diferente. Es un producto para darse el lujo de pasar tiempo con él.
¿Será un producto de lujo?
Será un producto de lujo porque van a ser más caros. Por eso también creo que muchos periódicos de papel también morirán.
¿Sobrevivirán los medios tradicionales?
Tenemos que pagar por el periodismo. Este no puede sobrevivir sin periodistas. Tenemos que tener corresponsales por todo el mundo para hacer buen periodismo. Eso es muy caro y hay que pagarlo. Pero la sociedad precisa ese tipo de periodismo porque si no no podrás saber cuándo cuenta la verdad el poder político o económico. Hacer eso lleva tiempo. Lo que hay que encontrar es un modelo que soporte esa forma de trabajar. El periodismo es un negocio pero al mismo tiempo es necesario para la sociedad.
¿Tenemos que dar información gratuita?
Depende del modelo. En el nuestro, no. Hace unos años formulamos esa pregunta a los lectores. Luego instalamos un modelo de pago para leer el periódico. En The New York Times tenemos muros, pero tenemos 1,3 millones de suscriptores que pagan por la web. Eso es muy importante porque va en aumento cada mes, cada año. (…) Luego hay algo complicado que es captar publicidad para la web porque un 80 % de la publicidad online va para Facebook o Google.
Volviendo a la responsabilidad de los medios de comunicación, ¿qué podemos hacer a la hora de difundir noticias que lanzan grupos como el Daesh, que están usando el márketing como arma?
Los medios de comunicación deben de tener cuidado con el uso de la información que les llega de esos grupos. Hay montones de noticias rodando por Internet. Nosotros llevamos mucho tiempo pensando en esa responsabilidad y la verdad medimos todo bastante. Somos extremadamente cuidadosos.
¿Los periodistas han de ser como los Watchmen, los que vigilan a los que vigilan?.
Es necesario para la democracia en la que creemos. Hay que profundizar y dar a conocer los problemas. Vivimos un gran cambio con Facebook, Amazon, Apple, Netflix… Por eso es preciso entender muy bien a los consumidores. La tecnología juega un papel importante porque hay que ver dónde consumen la información. La mayor parte en el móvil porque el teléfono lo llevan a todas partes, en la tableta…
Stephen Dunbar se despide, pero antes pide una pista: un buen lugar para descubrir la Compostela auténtica, no la turística. La respuesta la lleva en papel.
FUENTE: LA VOZ DE GALICIA