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"Proyección de futuro", por Agustín Gajate Barahona

"El Anuario de Canarias es en una herramienta útil y eficaz para el desarrollo de la sociedad del conocimiento, dentro de cual la profesión periodística debe jugar un papel esencial".
Un instante del acto de presentación del Anuario de Canarias. (JLR)
Un instante del acto de presentación del Anuario de Canarias. (JLR)

AGUSTÍN GAJATE BARAHONA

Un anuario no es sólo una compilación de artículos, imágenes, gráficos y estadísticas relativas a un período de tiempo determinado. Un anuario es, sobre todo, dar sentido a lo sucedido durante ese tiempo y, a través de un relato coherente, proyectar su contenido hacia el futuro, tanto en la toma de decisiones como en el debate público respecto hacia donde debe dirigirse nuestra sociedad. Este es el sentido y la relevancia del Anuario de Canarias 2019-2020 editado por la Asociación de Periodistas de Santa Cruz de Tenerife (APT) y presentado hace pocos días.

Gracias a esta publicación de 388 páginas sabemos que los empleos por cuenta ajena entre 2011 y 2020 crecieron en 62.154, pero que en 2019 habían aumentado en 108.203. Es decir, que en el primer año de la pandemia se perdieron nada menos que 46.049 puestos de trabajo. En cambio, los empleos por cuenta propia mantuvieron cierta estabilidad al alza y pasaron de 107.012 en 2011 a 128.536 en 2020 y con un ligero incremento respecto a 2019. Además, el Producto Interior Bruto (PIB) canario entre 2008 (año de la crisis financiera) y 2018 aumentó en más de 3.500 millones de euros, mientras que el PIB por persona se redujo en 109 euros, lo que es un indicador de mayor desigualdad, pero también con respecto a la media nacional, con una diferencia negativa que se acerca a los 5.000 euros. Eso también explica porqué el índice de pobreza se mantiene entre 2015 y 2019 en el 28,5 por ciento, con picos por encima del 30 y hasta el 35 por ciento, mientras que en el conjunto del país baja del 22,1 a 20,7 por ciento.

También conocemos que el principal origen de la población foránea que reside en nuestro archipiélago son los países de la Unión Europea (UE), seguido por los de América, mientras que los que provienen de África apenas representan un 10 por ciento del total y, entre ellos, la mayoría son de nacionalidad marroquí.

Triste resulta comprobar que entre 2008 y 2018 se han perdido 10.727 hectáreas de cultivo, la mayor parte de ellas en los años posteriores a la crisis financiera y con especial incidencia en las explotaciones tomateras. Los censos de la ganadería también se han visto reducidos, en algunos casos de forma drástica, como en ovino, caprino, porcino y conejos.

Llama la atención que el consumo de combustibles y de electricidad tienda a la baja en ese mismo período, en el que se registra un importante alza sostenida de la producción a través de energías renovables. Que las licencias de obra nueva se hayan reducido a la mitad y que las de rehabilitación se hayan mantenido estables, aunque con altibajos. Que el tráfico de mercancías en toneladas a través de los puertos canarios se redujo sensiblemente entre 2008 y 2009 y siga sin recuperar una década después los niveles anteriores a la crisis financiera, mientras que el tráfico de pasajeros en puertos y aeropuertos ha seguido creciendo de manera sostenida.

Otra paradoja consiste en que en 2019 había menos plazas turísticas en hoteles y apartamentos que en 2009, pero cada año han venido más turistas y crecido la cifra de pernoctaciones y de gasto medio diario de nuestros visitantes. Los vehículos en circulación también aumentan: 1,74 millones y se acercan al número de personas que habitan en las islas: 2,15 millones.

Preocupa en aumento de delitos y el progresivo descenso del alumnado universitario, aunque esta caída es contrarrestada por el crecimiento de los asistentes a los ciclos superiores de Formación Profesional. Cada vez hay menos bibliotecas y éstas, a su vez, dan de alta cada año en sus registros a menos libros y publicaciones, con especial incidencia en Tenerife.

Otro dato significativo es que entre 2007 y 2016 el personal empleado por las administraciones públicas canarias en I+D de ciencias de la salud pasó de 488 a 380 personas y que los investigadores en este campo pasaron de 439 a 311. El único dato positivo en este período es que se incorporaron más mujeres a estas tareas. En el sector privado, el gasto en I+D también decrece, al igual que el personal empleado y el número de investigadores. ¿Va a seguir disminuyendo esta cifra en los años siguientes o se quiere revertir la situación?

Como no podía ser menos, el Anuario también hace autocrítica sobre la situación del sector de la comunicación y de la profesión periodística. La pérdida de confianza en los medios se atribuye a intereses políticos, falta de independencia, intereses económicos y exceso de espectáculo informativo como principales causas; mientras que la pérdida de credibilidad en los profesionales se relaciona con el amarillismo y el sensacionalismo, los intereses políticos de las empresas, la falta de rigor o el intrusismo profesional.

El Anuario posee el valor de ser una referencia para la consulta a través del análisis de los datos que aporta y que son explicados y ponderados tanto por relevantes personalidades de la ciencia y la docencia como por reputados periodistas. El conjunto de todos estos elementos es lo que lo convierte en una herramienta útil y eficaz para el desarrollo de la sociedad del conocimiento, dentro de cual la profesión periodística debe jugar un papel esencial en la difusión de saberes e ideas, frente a la proliferación de noticias falsas e interesadas y el elogio de la ignorancia como forma de prosperar en la vida en lugar de obtener logros personales y colectivos a través de la cultura del esfuerzo.

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