Ariana Basciani (Jot Down) | El editorial publicado por Ángel Fernández en Jot Down es valiente y refleja algo que ambos hemos comentado antes: cómo las necesidades de los gigantes tecnológicos al pivotar su negocio para seguir ganando dinero han convertido el mercado digital en un chiste sin sentido y desigual, en especial para los medios.
Así como decía en mi artículo anterior en este newsletter sobre cómo el mercado digital nos está moldeando en tiempos y en vínculos, lo mismo pasa con los medios. Google ha transformado a todos los que trabajamos creando productos digitales. El SEO se ha ajustado para que obtengamos tráfico, en especial desde Google Discover —ese feed de noticias “personalizadas” que Google le muestra al usuario según su historial de búsquedas, como bien explicó Mar Manrique en su Substack—. Las redes sociales son ahora pequeñas cárceles donde todo debe consumirse dentro de sus plataformas. Y ahora, como golpe final, han llegado las inteligencias artificiales (LLM): ChatGPT, Gemini, Perplexity, Jasper, Claude, DeepSeek y pare usted de contar. No solo no nos van a dar tráfico: vamos a tener que preguntarle a la IA del navegador (o como se llame próximamente) directamente.