Marga Zambrana (Letras Libres) | La inteligencia artificial (IA) ha llegado al periodismo como una promesa: rápida, inevitable y transformadora. Indetectable desde fuera, su impacto es irreversible y está redefiniendo la velocidad y el alcance del método periodístico desde sus entrañas. Y al mismo tiempo, este fruto del árbol del conocimiento viene acompañado de riesgos estructurales que no se están confrontando en la conversación pública.
Estos días la IA no solo transforma la producción de noticias, también modela la infraestructura misma del ecosistema informativo, desde la redacción hasta la distribución. ¿Resultado? Los medios de comunicación, otrora orgullosos y quijotescos guardianes de la autonomía editorial, comienzan a parecer fumadores empedernidos, perfectamente conscientes de su dependencia de un sistema que los puede deteriorar, pero incapaces de abandonar la adicción. O la esclavitud consentida.